#8M: Así afectó el Covid-19 a las mujeres de América Latina
Bajos niveles de ocupación, violencia doméstica y deserción escolar. Estos fueron tan solo algunos de los problemas durante la pandemia.
Foto: Sergio Martínez /Banco Mundial
8/3/2021
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La pandemia del Covid-19 ha revelado los problemas más difíciles que enfrenta la humanidad. Uno de ellos es el de la violencia contra las mujeres y la dificultad que existe en el planeta para alcanzar la equidad de género. Hoy, en el Día Internacional de la Mujer, es necesario hablar sobre las adversidades que han atravesado mujeres y niñas durante el último año; algunas de ellas, como la precariedad laboral y la violencia doméstica, se han intensificado.

Este día, declarado por Naciones Unidas en 1975, busca visibilizar todos los aspectos en los que la humanidad necesita trabajar para alcanzar la equidad de género. Y esta pandemia, como lo advirtió en octubre de 2020 António Guterres, secretario general de la ONU, “podría borrar una generación de frágil progreso hacia la igualdad de género”. El Covid-19, agregó Guterres, “ha subrayado y explotado la continua negación de los derechos de las mujeres. Hoy, mujeres y niñas se están llevando la peor parte del enorme impacto social y económico de la pandemia, necesitamos cambios transformadores y liderados por mujeres”. 

Retroceso en materia laboral 

En América Latina y el Caribe, la pandemia afectó no solo el porcentaje de ocupación de las mujeres en el ámbito laboral; también se deterioraron las condiciones de trabajo. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la tasa de participación laboral de las mujeres se situó en 46% en 2020, mientras que la de los hombres en 69% (en 2019 alcanzaron un 52% y un 73%, respectivamente). Según los cálculos de este organismo, la tasa de desocupación de las mujeres en la región alcanzó un 22,2%. Una de las razones, señala la Cepal, es la siguiente: “se registró una contundente salida de mujeres de la fuerza laboral, quienes, por tener que atender las demandas de cuidados en sus hogares, no retomaron la búsqueda de empleo”.

Los impactos de la caída del PIB regional en – 7,7% durante 2020 ha generado unos impactos preocupantes para las mujeres latinoamericanas. Estima la Cepal, por ejemplo, que alrededor de 118 millones de mujeres de América Latina se encontrarían en situación de pobreza, 23 millones más que en 2019. Según la directora de este organismo, Alicia Bárcena, “un 73,2% de las personas empleadas en el sector de la salud son mujeres, quienes han tenido que enfrentar una serie de condiciones de trabajo extremas y, además, los ingresos laborales de estas mujeres que trabajan en el ámbito de la salud son un 23,7% inferiores a los de los hombres del mismo sector”. 

Otro aspecto que merece especial atención es el del trabajo doméstico, el cual se ha caracterizado por una alta precarización. Al respecto, la Cepal señala que en 2019, antes de la pandemia, cerca de 13 millones de personas se dedicaban al trabajo doméstico remunerado (en un 91% mujeres)  y este sector empleaba, para ese entonces, a un 11,1% de las mujeres empleadas en la región. Sin embargo, en el segundo trimestre de 2020 los niveles de ocupación en el trabajo doméstico remunerado cayeron  -24,7% en Brasil; -46,3% en Chile; -44,4% en Colombia; -45,5% en Costa Rica; -33,2% en México; y -15,5% en Paraguay.

Teniendo en cuenta los cálculos del organismo, cerca de un 57% de las mujeres en América Latina trabajan en sectores que se han visto y se verán afectados por la pandemia (el sector del turismo, por ejemplo, fue uno de los que sufrió mayores contracciones y en el que el 62% de puestos de trabajo son ocupados por mujeres).  Por ende, como señaló Bárcena,  “urge promover procesos de transformación digital incluyentes que garanticen el acceso de las mujeres a las tecnologías, potencien sus habilidades y reviertan las barreras socioeconómicas que estas enfrentan”. 

Violencia contra las mujeres 

Uno de los episodios más crueles de la pandemia fue la violencia contra la mujer que se desató en buena medida por las cuarentenas, el cierre de escuelas y oficinas, entre otras medidas que fueron necesarias para contener la propagación del virus. Teniendo en cuenta el mayor aislamiento, se presentaron fenómenos como mayor dependencias financieras y vulnerabilidad, así como restricción de acceso a servicios de salud, refugios y centros de apoyo legal. 

De acuerdo con el Banco Mundial, la región de América Latina y el Caribe es la segunda a nivel global con mayores indicadores de violencia sexual. Además, de los 25 países con números más elevados de feminicidios, 14 están en nuestra región. Y, según datos recogidos por Naciones Unidas, en Argentina, México, Colombia y otros países de la región, la violencia doméstica contra las mujeres creció este año entre 30% y 50%. 

Estas cifras concuerdan con un estudio que realizó el PNUD entre 2019 y 2020, el cual señala que en Colombia, por ejemplo,  las llamadas para atención por violencia contra la mujer pasaron de un promedio de 1.500 mensuales en 2019  a 3.500 en el transcurso de 2020. O en Brasil, por ejemplo, el promedio fue de 6.000 llamadas mensuales en 2019 y en 2020 ascendió  a 9.500. De acuerdo con el PNUD, “en todos los países con mayores llamadas,  el volumen de llamadas sigue siendo más alto en el 2020 que en el 2019 para todos los meses con datos disponibles, excepto en Guatemala, donde el volumen de llamadas vuelve a los niveles del 2019 o disminuye en los meses de julio y agosto”. 

En la pandemia, las mujeres migrantes y desplazadas por conflictos y otras emergencias han sufrido y han sido invisibilizadas. De acuerdo con la OEA, preocupa la situación de las mujeres migrantes venezolanas, pues a corte de marzo de 2020, más de 5 millones de personas de Venezuela habían migrado a otros países de América del Sur, en donde, por la pandemia, encontraron una situación aguda por escasez de servicios esenciales, como salud y centros de atención para migrantes. También invisibilizadas, señala la OEA, han estado las mujeres afrodescendientes e indígenas, quienes en la región enfrentan peores condiciones socioeconómicas y están expuestas a condiciones como la desnutrición. 

Futuro de niñas y adolescentes, en vilo 

Las cuarentenas extendidas, así como el cierre de parques, colegios y otros espacios esenciales para la niñez, han generado efectos negativos en las niñas y adolescentes de la región. Como señala ONU Mujeres, la pandemia en América Latina y el Caribe agudizó problemas como la deserción escolar de niñas y adolescentes por casos de embarazo o cuidado doméstico. En la región, cerca del 36% de las niñas abandonan sus estudios por estas razones. En países como Ecuador, por ejemplo, un 49% de los nacimientos corresponden a madres adolescentes.

Dentro de otros datos recopilados por el informe, se menciona con preocupación los casos de Colombia y Paraguay: “En Colombia, una mujer es víctima de violencia sexual cada 23 minutos. Entre el inicio del confinamiento y abril de 2020 se registraron  2.338 casos de violencia sexual en niñas menores de 14 años: es decir, 51 niñas sufren violencia sexual diariamente”. Por otro lado, en Paraguay se recibieron 182 casos de denuncias de abuso sexual hacia niños, niñas y adolescentes. Esto significa que 6 niñas, niños o adolescentes fueron agredidos diariamente durante el período de confinamiento”.

Los impactos para las niñas y adolescentes, como señala ONU Mujeres, pueden ser devastadores: “durante las medidas de confinamiento, un mayor número de niñas y niños están siendo testigos de violencia contra las mujeres. Presenciar violencia doméstica puede generar estrés postraumático, depresión, ansiedad e impactos a largo plazo en el desarrollo, incluyendo rendimiento escolar, capacidad de atención y concentración, así como el desarrollo de prácticas nocivas como el abuso de sustancias y autolesiones (incluyendo el suicidio). Las niñas y los niños que experimentan o presencian violencia en sus hogares son más propensos a ser perpetradores o víctimas de violencia en el futuro”.

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