Alicia Dussán: 100 años abriendo paso para las mujeres en la academia
Así fue el homenaje que realizó el Centro ODS de la Universidad de los Andes a una de las pioneras más importantes de la Antropología en Colombia.
Foto: Jaiver Nieto. EL TIEMPO.
15/10/2020
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Alicia Dussán de Reichel-Dolmatoff (20 de octubre de 1920), tiene un papel fundamental en la historia de las ciencias sociales en Colombia y en la de la Universidad de los Andes, en donde, con su esposo Gerardo, fundaron la Facultad de Antropología en 1963. En víspera de su cumpleaños número 100, el rector de los Andes, Alejandro Gaviria, le rindió un homenaje con sus colegas más cercanos y personas expertas en el campo de la Antropología. El Centro ODS para América Latina y el Caribe (CODS), fue el anfitrión del evento. 

En el primer momento de este evento habló el rector de la Universidad de los Andes, Alejandro Gaviria. “Tal vez ninguna biografía alcanzaría para hablar sobre una vida de 100 años. En 1920, cuando nació doña Alicia, la esperanza de vida en nuestro país no superaba los 50 años. Hoy estamos hablando de una vida extensa dedicada al trabajo minucioso e incansable de una viajera como Alicia, antropóloga y arqueóloga. Sé bien que después de haber dejado los cimientos de la Facultad de Antropología, la universidad tal vez tiene una deuda de gratitud con los esposos Reichel-Dussán. Este es un intento sincero para saldar parcialmente esa deuda”. 

A través de una serie de fotografías de Alicia Dussán, el rector de la Universidad de los Andes ilustró cómo, desde 1941, la vida de la antropóloga transcurrió en diferentes regiones del país, investigando no solo la vida de las comunidades indígenas, también la de  las campesinas y haciendo trabajos en diferentes asentamientos urbanos. Alicia Dussán, señaló Gaviria, tuvo una preponderancia en el capítulo femenino de la academia en Colombia y fue, a su vez, “pionera en los trabajos de antropología y salud, hoy en día en el centro del debate global”. Más adelante, recordando a William Ospina, Gaviria señaló que está de acuerdo con él cuando dice que la violencia y el terror en Colombia “vienen, tal vez, de una lectura deformada de lo que somos. El futuro necesita nuestra aceptación, un cambio de narrativa y un entendimiento más profundo sobre nuestra biodiversidad y diversidad cultural”. 

Alicia Dussán como persona y antropóloga 

Después de la intervención de Gaviria habló el profesor Jorge Morales, quien ha trabajado como antropólogo durante los últimos 50 años y quien fue, además, profesor de Antropología de los Andes. Para Morales, el ir y venir de Dussán entre las sociedades rurales y urbanas le dejó una lección importante que marcó su trayectoria como antropólogo. También recordó cuando estaba escribiendo su tesis de pregrado. En ese entonces su  padre sufrió un incidente de salud que dejó a su familia en una difícil situación económica y, gracias a la ayuda de Alicia Dussán, obtuvo una beca en los Andes. También, recordó el profesor Morales, la profesora Dussán lo puso en contacto con libreros antiguos de Bogotá al percatarse de que Morales tenía un gusto particular por los libros clásicos .

Alicia Dussán y la antropóloga Betty Meggers y el antropólogo Clifford Evans (1957). Cartagena de Indias (Bolívar, Colombia). Foto: Archivo fotográfico de la familia Reichel-Dolmatoff.

En segundo lugar, el profesor Roberto Pineda Camacho, doctor en Sociología y especialista en Antropología Social de la Universidad de París 3, hizo un repaso de la historia de Alicia Dussán como precursora de la Antropología, señalando que ella hizo parte de la primera generación del Instituto Etnológico Nacional y que, cuando la Universidad Nacional creó la Facultad de Sociología en 1959, Dussán impulsó, con su esposo Gerardo, la creación de la Facultad de Antropología en los Andes con el rector Ramón de Zubiría. 

Para ese entonces, como contaba Pineda, los esposos Reichel-Dussán habían trabajado en el Caribe colombiano y gracias a sus hallazgos proyectaron a Colombia internacionalmente desde el punto de vista de la historia cultural. Desde muy joven, contó Pineda, “doña Alicia se interesó por la etnología. Como alumna del Gimnasio Femenino asistía a las conferencias de Paul Rivet en la Biblioteca Nacional. Después se fue a Alemania durante un tiempo, en barco, y definió un carácter importante. Cuando regresó al país, en 1939, conoció a Gerardo Reichel-Dolmatoff, con quien empezó una amistad y un noviazgo”. En el Instituto Etnológico Nacional, dirigido por Paul Rivert, Dussán participó en una de las expediciones más importantes, en las montañas del Perijá, acompañada por su esposo y los antropólogos Roberto Pineda Giraldo y Virginia Gutiérrez. 

Esta fue una gran expedición, a juicio de Pineda, por diferentes razones: “Fue una prueba de fuego para ellos y Alicia me contaba que cuando llegó a la comunidad indígena se encontró con otras mujeres que no sabían quién era ella. Eran unas mujeres preguntándose sobre otras mujeres. En esa expedición ella se enfermó de malaria y tuvo que salir intempestivamente pero trayendo todas sus colecciones etnográficas en mula. En esa expedición consolida su formación como etnógrafa y luego se fue , con su esposo, al Magdalena”. 

La experiencia de Alicia Dussán en la arqueología es casi inédita en América Latina, señalaba el profesor Pineda. “Ella ha sido una gran antropóloga de campo y dejaron con Gerardo esa joya, esa flor que hoy florece en los Andes y que es un proyecto que es es el departamento de Antropología. Cuando se creó el departamento, Alicia viajó a Estados Unidos en busca de profesores brillantes”. Siguiendo la línea del antropólogo Franz Boas, quien trabajó buena parte de su carrera en el salvamento de los elementos culturales de comunidades que corrían el riesgo de extinguirse, Dussán fortaleció el trabajo en arqueología y para 1967 organizó un viaje a Vaupés, el cual marcó el inicio de los estudios amazónicos en la facultad de Antropología. 

Abriendo campo para las mujeres en la academia 

Para Myriam Jimeno, antropóloga y profesora Emérita de la Universidad Nacional de Colombia, Alicia Dussán ha sido una figura muy importante para las mujeres antropólogas en Colombia. Jimeno, quien estudió Antropología en la Universidad de los Andes, contaba que en su época se graduaban máximo 10 estudiantes por promoción. “Se juzgaba la carrera como una especie de entretención para niñas, como un pequeño acto divertido en sus vidas estudiando lo exótico”. En la época en la que Alicia trabajaba como antropóloga, como en el año 1943, solamente el 2% de los estudiantes universitarios eran mujeres, y para 1960 eran apenas el 16%, como señalaba la profesora Jimeno. 

Alicia Dussán. Foto: Familia Reichel-Dussán

Dussán, como las antropólogas Blanca Ochoa y Edith Jiménez, fueron pioneras en la institución de la Antropología en Colombia y se rebelaron ante ese modelo social que le daba a la mujer el lugar predeterminado de ama de casa. “Cuando veíamos pasar en frente a la profesora Alicia, como estudiantes nos preguntábamos cómo se podía ser antropóloga, tener hijos y sobrellevar las dificultades que eso conlleva. Buena parte la cultura es tácita e inconsciente y con Alicia teníamos un nuevo paradigma en frente. Nosotras como estudiante fuimos tomando el mismo camino de ella y quizás sorprendimos a aquellos que pensaban que estudiábamos Antropología como un divertimento en nuestra juventud”. 

Mauricio Nieto Olarte,  decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes, compartió un recuerdo personal. “Fui muy amigo de Alicia, cada 15 días tomaba té en su casa. Ella se interesó en temas en los que yo trabajaba, como historia de la ciencia, expedición botánicas, élites criollas, etc.. Ella me llamó y me dijo que quería hablar conmigo y  yo estaba interesado en la historia de la antropología y de la arqueología en Colombia. Así empezó una amistad y debo decir que las lecturas más agudas y críticas que he recibido de mis libros vinieron por parte de Alicia. En ese entonces Alicia debía tener unos 85 años y su atención y cuidado en la lectura eran impresionantes”.

“Tuvimos conversaciones muy gratas y ella, debo decirlo, ha sido una mujer muy valiente”, dijo Nieto. “En su época como estudiante, a las mujeres las educaban para ser amas de casa y no se esperaba que fueran intelectuales o profesionales. Ella tuvo el coraje y el acceso para ver cosas que su esposo Gerardo no podía ver;  pudo tener conversaciones profundas con otras mujeres indígenas. Y bueno, tampoco me imagino cómo era la defensa de la diversidad cultural en 1963 así como la defensa de las ciencias sociales, que sigue siendo difícil hoy”. 

En su trayectoria como antropóloga, Alicia Dussán abrió espacios poco explorados. Así lo explicaba la profesora Myriam Jimeno: “Alicia podía investigar desde un barrio urbano de Bogotá y hacer, a la vez, arqueología en el Chocó con el Magdalena. Ese sello lo tiene hoy el departamento de Antropología de la Universidad de los Andes .Ella, impulsada por Boas y sus alumnos, hablaba sobre la necesidad de preservar los grupos étnicos del Vaupés y se sentía esa urgencia por revelar nuevos aportes a la nación colombiana”.  El profesor Jorge Morales recordó, también, que Alicia siempre ha sido “una mujer muy sensible. Desde su época, iba transgrediendo gradualmente los obstáculos que han existido para las mujeres”.

Para ver el homenaje completo, haga clic en el siguiente video: 

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