Cambio Climático: La COP25 y el futuro de la sostenibilidad
Luego de varios días de negociaciones, finalizó la Convención Marco de las Naciones Unidas de Cambio Climático (COP25). Germán Andrade investigador senior del CODS habló con Isabel Cavelier, directora de visión de Transforma sobre los resultados del evento y el futuro de la sostenibilidad.
19/12/2019
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Mandar una señal política contundente a todos los países para que vuelvan a la mesa de negociación el año entrante con una contribución renovada y más ambiciosa en temas de sostenibilidad y cambio climático, es el mensaje más importante que dejó esta convención, según Isabel Cavelier.

“La COP25, además de ser un centro de gravedad importantísimo para toda la comunidad de práctica global que trabaja estos temas, es un espacio donde se llevan a cabo las negociaciones entre gobiernos, y aunque a mi modo de ver son cada vez menos interesantes, en esta convención se logró enviar una señal política importante para que se pueda ver con mayor claridad todo lo que está pasando”, recalcó.

 

“América Latina es una región con grandes valores ecosistémicos y en términos de biodiversidad, además de  emisiones de GEI relativamente bajas, excepto Brasil”, afirmó Germán Andrade.

La historia de los acuerdos internacionales de lucha contra el cambio climático está llena de fracasos e incumplimientos. Es difícil creer que la COP25 vaya a cambiar una tradición de acuerdos ineficaces y emisiones globales crecientes. Pero ¿qué vendrá después? ¿Le estará quedando grande al mundo este tema de la sostenibilidad? Qué puntos críticos de este proceso del gran acuerdo climático quedaron pendientes?

Frente a estos interrogantes planteados por Germán Andrade, Cavelier afirma que aunque no ha sido fácil, no todas las COP han sido un fracaso. “En la Convención de este año quedó pendiente un acuerdo medular para el régimen legal que representa el acuerdo de París que es el acuerdo sobre la regulación del mercado de carbono, y en ese sentido la COP no logró su cometido”.

 

Por otro lado, existe una percepción de que países como China, Brasil y Estados Unidos están orbitando por fuera y quieren mantenerse marginados, además de estar obstruyendo muchos procesos. Frente a esto, Isabel sostiene que es posible que la geopolítica no cambie mucho para el próximo año, que de hecho no se está esperando cambios de gobierno ni en Brasil, China o Australia, y aunque el caso de cada uno es distinto y es muy evidente lo que está pasando, se puede decir con total claridad que son estos los grandes obstruccionistas en el proceso bilateral, y que están en un universo en el que están erosionando la visión de los pequeños países con menores emisiones.

Frente al tema de los puntos claves de la geopolítica multilateral, Cavalier sostiene que es clave que se dé un cambio en la Casa Blanca, ya que eso determinará, en gran parte, el espíritu con que se llegue a la COP26 en Glasgow.  El último reporte de “American Pledge” de la Universidad de Maryland y el Rocky Mountain Institute que fue publicado en el marco de la Convención, y representa la unión de todos los actores no estatales y su nivel de compromiso frente al Acuerdo de París, dice que Estados Unidos podría aún cumplir con los compromisos del Acuerdo de París si el Gobierno federal se une a los líderes de los distintos Estados para acelerar la acción climática y, podría reducir un 49 por ciento sus emisiones en 2030.

“El papel de países intermedios como Colombia es muy importante, están en proceso de preparar su contribución para el 2020”, mencionó Isabel Cavalier.

Así mismo señala que los líderes subnacionales están en la línea de recortar emisiones de forma aún más profunda y cuantifica hasta dónde podrían llegar con una nueva administración federal tras las elecciones presidenciales de 2020, si el actual presidente Donald Trump no renueva su mandato.
Los actuales compromisos podrían alcanzar una reducción de emisiones de hasta un 37 por ciento en 2030 y si el nuevo Gobierno de EEUU vuelve a comprometerse con el Acuerdo de París, entonces el estudio estima que se podría lograr una reducción de emisiones de hasta el 49 por ciento en 2030, lo que estaría en línea con la limitación del aumento de temperatura global en 1,5ºC.

Otro punto clave mencionado por Cavalier es la inclusión de China en esta discusión. “Las señales que emite este país no son muy alentadoras, son contradictorias, ellos siguen hablando de una eco- civilización, y en general manda mensajes políticos generales sobre volver a la mesa dentro del marco del acuerdo de París, pero no son precisos”, sostiene. China se encargó de dañar la negociación sobre transparencia y las cifras sobre el aumento de la capacidad de generar energía eléctrica. Sin embargo,  se tiene la esperanza de que este país se involucre y emita un mensaje importante.

 

 

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