Cambios de uso del suelo para reducir emisiones: dos estudios en Centroamérica
El Documento CODS 8 presentamos un análisis financiero sobre la transición en Guatemala y República Dominicana.
15/3/2021
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América Latina y el Caribe se ha sumado a un reto crucial para el planeta: la reducción de las emisiones de gases efecto invernadero para evitar la crisis climática por el deterioro de la atmósfera. De acuerdo con la ONU, es necesario que para el año 2050 el planeta alcance la neutralidad de emisiones, pues de lo contrario se verá amenazado el futuro de las nuevas generaciones. De hecho, el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 13, señala que para limitar el calentamiento global en 1.5 grados centígrados es necesario disminuir las emisiones en un 45% antes de 2030. 

En la región, diferentes países han buscado soluciones para reducir las emisiones, como ahondar en la transición energética o en la protección de los bosques. En el documento CODS 8, titulado “Uso del suelo y costos de oportunidad de la captura de carbono: el caso de programas REDD+ en República Dominicana y Guatemala”, los investigadores Guillermo Rudas, Óscar Rodríguez y Angélica Méndez ,del Centro de Estudios Manuel Ramírez de Colombia, evaluaron los programas de reducción de emisiones causadas por la deforestación y degradación, llamadas REDD+. En estos programas, la reducción de emisiones “se logra mediante transformaciones en el uso del suelo que, en la práctica, involucra una compleja red de actores que obtienen beneficios del uso que se venía dando al suelo”.

En los últimos años, los gobiernos han establecido estrategias para evitar que las comunidades locales deforesten o degraden los bosques para implementar agricultura o ganadería. Se han generado pagos por proteger los ecosistemas o nuevos tipos de apoyos para cambiar los tipos de cultivos. En este documento del Centro ODS para América Latina y el Caribe se analizan los programas que han diseñado en República Dominicana y Guatemala y se hacen estimaciones sobre los costos de su implementación. Los autores, además, simulan las variaciones de los costos y oportunidades, así como el posible impacto de las estrategias y los incentivos requeridos. 

Con este documento, los gobiernos pueden contar con información más detallada sobre estimación de costos para estrategias para prevenir el aumento de emisiones y, además, en los casos en donde se presentan pérdidas económicas para las comunidades, se describen los costos que el Estado podría evaluar para que se mantengan a flote, haciendo énfasis en el contexto de cada país evaluado. 

Reducir los GEI 

Todos los actores económicos, tanto públicos como privados, pueden mitigar sus emisiones de gases de efecto invernadero si cambian tecnologías por otras de menor emisión. En el caso del sector agropecuario, como señala el estudio, usualmente se pasa de utilizar el suelo para actividades que generan gran cantidad de emisiones a unas con menores o que retengan más carbono. En estos casos, el cambio de uso de suelo debe ser atractivo, es decir, lo ideal es que  la nueva actividad genere una productividad similar o mejor a la que se sostenía antes. 

En este documento, para cada país de estudio se presentan flujos proyectados a 30 años, incluyendo costos de inversiones, recurrentes e ingresos para una hectárea y, adicionalmente, la cantidad de carbón que se retendría en este lapso de tiempo. Y el estudio presenta, además, costos de oportunidad y análisis financieros a tener en cuenta por las entidades públicas, las cuales desempeñan un papel central en la transición de actividades. 

En Guatemala, por ejemplo, “reducir 10,7 millones de toneladas de CO2  en los próximos cinco años implica un costo para los productores de 14,9 USD / tonelada de CO2. Al sumar a este resultado los 8,7 USD/ton en que incurrirían las autoridades para implementar el programa, se tiene un costo total 23,5 USD/ton para todo el país”. Por otro lado, en República Dominicana, para reducir 7,8 millones de toneladas de CO2, las acciones REDD+ implicarían un costo de 15,2 USD / tonelada de CO2″. Sin embargo, vale la pena señalar que “los productores que asuman los cambios del uso del suelo obtendrían, en promedio, una ganancia neta de 29,7 USD / tonelada de CO2. En total, el país obtendría una ganancia neta de 14,5 USD / tonelada de CO2”. 

Para mencionar otro ejemplo: en República Dominicana, pasar de cultivos no leñosos a  sistemas agroforestales de café generaría una reducción de 457.600 toneladas de CO2, lo equivalente a 38,13 toneladas de CO2 por hectárea. En los próximos 30 años, cada hectárea del sistema agroforestal de café generaría un valor presente neto de 26.593 USD. Cuando los proyectos son más prolongados, los beneficios son mayores en República Dominicana: “Con una sola cohorte, el beneficio por emisiones evitadas (costo negativo) es de 14,5 USD / tonelada de CO 2 . Al considerar cinco cohortes, el beneficio se reduce a 8,7 USD / tonelada de CO 2, es decir, el 60 % del beneficio con una cohorte”.

Avance en estudios sobre cambio de uso de suelo 

Con este documento, el Centro ODS pretende mostrar cómo se pueden evaluar los cambios en los usos de suelo para beneficiar tanto a la naturaleza como a las comunidades locales. Es así, por ejemplo, que en este estudio también se evalúan curvas de costos, es decir, quiénes ganan y quiénes pierden con los cambios de uso de suelo. Los investigadores realizaron una evaluación teniendo en cuenta distintos costos de oportunidad para los usos del suelo, analizando, a su vez, las posibles ganancias para los usuarios. 

Así, y como se explicaba anteriormente, pasar de cultivos no leñosos en República Dominicana a sistemas agroforestales de café y cacao genera incentivos importantes en un largo plazo. “Este cambio representa potenciales ingresos mayores, equivalentes a valores entre 675 USD y algo más de 700 USD por tonelada de emisiones de CO2 reducidas”, señala el documento. Frente a los incentivos por parte del Estado, el documento señala que, en el caso de República Dominicana, este estaría en el rango de 2,2 USD/tonelada de CO2 en un cohorte. 

Por otro lado, en el caso de Guatemala, el estudio señala lo siguiente: “Allí, en promedio, el costo de oportunidad estaría en 14 USD / toneladas de CO2. Cinco de las trece opciones de cambios de uso del suelo propuestas por el REDD+ arrojarían beneficios positivos,16- 317 USD/ton (…) Pero estas opciones, que incluyen tanto evitar la degradación e instalar plantaciones forestales, como pasar pastos y rastrojos hacia sistemas silvopastoriles y agroforestales, solo alcanzarían a contribuir con alrededor del 2 % de la meta programada de reducción de 10,7 millones de toneladas de emisiones de CO2 en cinco años”. Frente al incentivo del Estado para este país, el estudio señala que se encontraría en el rango de 17,2 USD (una cohorte).

A través de una metodología innovadora, el presente estudio muestra cómo se puede calcular el costo de oportunidad en los cambios de uso de suelo para reducir emisiones de gases de efecto invernadero, teniendo en cuenta el periodo de implementación y los incentivos estatales o particulares. En el caso de República Dominicana, el documento muestra que las medidas de cambio de uso del suelo que efectivamente obtendrán beneficios aportarían menos del 25 % en volumen a la meta de reducción de emisiones establecida. 

Para terminar, este documento muestra cómo, a través de diferentes estimaciones, se pueden calcular los valores para implementar cambios en el uso del suelo. Mientras que en República Dominicana el valor estaría entre 1, 2 y 8 USD por tonelada de CO2, en Guatemala estaría en el rango de 13,7 a 17,2 USD por tonelada. En los próximos años, los gobiernos de América Latina y el Caribe podrá utilizar estas y otras herramientas para aterrizar las metas de reducción de emisiones, un compromiso ineludible con las nuevas generaciones.
CODS7

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