‘Ciudad Bolívar se siente orgullosa del TransMiCable’
El Centro ODS entrevistó a Luis Ángel Guzmán y Olga Lucía Sarmiento, profesores de la Universidad de los Andes.
3/12/2020
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Este jueves 3 de diciembre, Luis Ángel Guzmán y Olga Lucía Sarmiento, profesores de la Universidad de los Andes, presentarán los resultados de la investigación TransMiCable: transformación urbana, salud e inclusión,  la cual se realizó durante los últimos dos años en la localidad de Ciudad Bolívar. Para ahondar en los resultados de esta investigación, el Centro ODS para América Latina y el Caribe  entrevistó a Sarmiento y a Guzmán, quienes ven en este cable una oportunidad para generar transformaciones urbanas y una movilidad sostenible.

¿Cómo surgió este proyecto?

Olga Lucía Sarmiento (OS): Empezó en 2017, cuando ganamos un proyecto de SALURBAL, estudio financiado por una entidad de Reino Unido que se llama Wellcome Trust. Uno de los objetivos de este proyecto consiste en evaluar políticas públicas que directa o indirectamente inciden en la salud de los habitantes. El transporte, por ejemplo, es un determinante social de la salud y esa fue una de las razones por las que elegimos TransMiCable. Entonces, en el año 2018 recolectamos la línea base de información y en 2019 hicimos un seguimiento que culminamos en marzo de 2020, antes de la cuarentena. Posteriormente, durante la pandemia, hemos hecho un seguimiento a través de plataformas virtuales. Vale la pena señalar que el proyecto también está financiado parcialmente por la Secretaría Distrital de Planeación de Bogotá a través del Sistema General de Regalías, por la Universidad de los Andes y la Universidad del Norte.

¿Cómo ha influido el cable en la calidad de vida de los habitantes de Ciudad Bolívar?

OS: El cable cuenta con tres estaciones: Juan Pablo II, Manitas y Paraíso. Para los usuarios que se bajan en Paraíso, que es la más distante del portal El Tunal, la disminución de tiempo de viaje puede ser hasta de 50 minutos. Y, en promedio, la reducción de tiempo de viaje es de 22 minutos. Volviendo a los usuarios de Paraíso: ellos nos contaban que antes de la construcción del cable podrían demorarse hasta hora y media para llegar a sus casas.

Cuando se reduce el tiempo de viaje, queda más tiempo libre para los usuarios y ese factor es muy importante cuando hablamos de calidad de vida. Pensando en las mujeres, por ejemplo, se ha visto en una reducción de tiempo y gracias a eso, las mujeres cabeza de hogar pueden pasar más tiempo con sus hijos. Muchas de estas mujeres se despiertan entre las 4:30 y 5:00 a.m. para trabajar y agradecen esta reducción de tiempo en el regreso porque pueden pasar más tiempo con sus familias. Adicionalmente, hemos visto una transformación urbana que surgió a raíz del proyecto del cable y que tuvo en cuenta a la comunidad. Las calles pavimentadas, la renovación de los parques, el desarrollo de un museo; todos estos cambios son apreciados por la comunidad.

Luis Ángel Guzmán (LAG): Esto es muy importante. En este proyecto de transporte, a diferencia de otros, se contempló con renovación urbana y participación ciudadana, entonces en la localidad vemos mejoras en el espacio público, nuevos centros culturales, un Supercade (en construcción), entre otras renovaciones que hacen que el proyecto sea muy exitoso. El cable no es solo un proyecto de transporte, sino uno de transformación urbana enfocado en mejorar la calidad de vida de las personas.

Además de los beneficios en la reducción de tiempo en los viajes, ustedes hablan de aportes del proyecto a la salud. Cuéntenos un poco más sobre este punto…

OS: La Organización Mundial de la Salud (OMS), por ejemplo, reconoce determinantes de la salud que no necesariamente están en el sector salud y el transporte es uno de ellos. Cuando se presentan renovaciones urbanas como en el caso del TransMiCable, surgen cambios en los indicadores de salud. En el estudio encontramos, por ejemplo, que las personas de la zona sienten mejoras en su calidad de vida con el funcionamiento del cable. Por otro lado, el cable es eléctrico, es energía limpia, entonces encontramos un cambio sustancial en la exposición de la población a contaminantes que pueden causar enfermedades respiratorias. En niños menores de cinco años encontramos que se han presentado menos enfermedades respiratorias tras la construcción del cable y la renovación urbana en la zona.

Otro aspecto relacionado con la salud son los homicidios y los índices de mortalidad. Con el cable encontramos que su funcionamiento ha coincidido con la disminución de homicidios y se presenta una tendencia a seguir disminuyendo sobre todo en las zonas aledañas al cable. Por otro lado, quisiera resaltar el aumento de actividad física tanto por la renovación de los parques como por el tiempo libre que ahora tienen los usuarios.

¿Ha cambiado la percepción de seguridad?

OS: Sí, de hecho encontramos que actualmente existe mayor satisfacción en términos de seguridad y transporte. Cuando evaluamos la satisfacción de los usuarios, encontramos mayores beneficios en las mujeres y esto podría estar relacionado con el mayor tiempo que se ha generado para estar en familia.

LAG: Además, vale la pena añadir que estas zonas, antes de que comenzara a funcionar el cable, presentaban unos índices altos de vulnerabilidad. Antes del cable encontramos que las personas estaban más preocupadas por el transporte que por el dinero para llegar a fin de mes. Hoy vemos que las preocupaciones han venido cambiando y se siente una satisfacción importante con el TransMiCable.

Ustedes mencionan en el estudio la importancia de la movilización ciudadana para defender el cable. Cuéntenos un poco más al respecto…

OS: En el estudio nos remitimos al caso de Medellín, cuando en 2007 les propusieron a los habitantes un cable y la comunidad se unió para abogar por este proyecto y así lo consiguieron. En el caso de Ciudad Bolívar, durante 2015, hubo una participación comunitaria muy importante para conseguir el cable. Cuando se presentó un cambio de administración y el proyecto estuvo propenso a cambios, fue la comunidad la que exigió la continuidad del proyecto de TransMiCable. De hecho, miembros de la comunidad reportan que fueron ellos quienes llegaron al Concejo de Bogotá exigiendo los recursos para el proyecto. Por eso, cuando tú hablas con los habitantes de la localidad se sienten muy orgullosos y dicen: “nosotros logramos el cable”.

LAG: Este punto es muy importante porque demuestra que esa planeación urbana que se impone sin tener en cuenta a la comunidad está mandada a recoger.

Este último punto que ustedes mencionan, el de oír a la ciudadanía, ¿puede estar relacionado con la impopularidad de Transmilenio?

LAG: Si usted se fija, la ciudadanía tuvo una luna de miel con Transmilenio durante los primeros años en los que comenzó a funcionar. Luego el sistema se politizó y empezó una discusión que persiste hasta estos días sobre los trenes versus los buses. A esto habría que sumarle el descuido que sufrió el sistema y la falta de inversión. Aquí el aprendizaje es claro y es: con el TransMiCable quedó claro que este proyecto es principalmente de la gente, no hay que dejar de invertir en él porque lo haya gestionado algún político. De hecho, en una escala de 1 a 10, TransMiCable tiene una valoración de 8.7 y Transmilenio hoy está por debajo de 5.

OS: De la experiencia de Medellín también podemos aprender. Allá llevan años con su cable y lo siguen queriendo mucho y en Ciudad Bolívar hemos visto que el operador ha hecho inversiones importantes en atención al usuario y la gente se siente segura cuando se sube a las cabinas, siente que es un sistema diferente, mucho más amable.

LAG: También vale la pena resaltar que la mayoría de empleados de TransMiCable son de la zona.

A Transmilenio lo afecta mucho la demanda que tiene. ¿Qué pasa con el TransMiCable?

LAG: Antes de la pandemia, el cable estaba moviendo cerca de 22 mil personas al día y tiene una capacidad cercana a los 50 mil, entonces todavía hay espacio para crecer.

OS: También agregaría que durante la pandemia el cable ha sido muy importante. En este sector de la ciudad, como lo sabemos, la informalidad es muy alta y la gente ha tenido que salir a trabajar y movilizarse de alguna manera, por eso el cable durante cuarentena estuvo moviendo cerca de 15 mil personas al día con todas las medidas de bioseguridad.

¿Qué recomendaciones tienen para el cable que posiblemente construyan en San Cristóbal?

OS: El tema de la renovación urbana, de nuevos parques y lugares de esparcimiento, es fundamental. Yo creo que el TransMiCable de Ciudad Bolívar es un buen ejemplo para desarrollar proyectos similares en el futuro. Uno piensa: ¿qué habría pasado con Ciudad Bolívar sin el cable durante la pandemia? Esta es la localidad en donde vimos trapos rojos, donde la pobreza y la informalidad son altas; por eso han adquirido especial relevancia todas esas transformaciones urbanas que llegaron con el cable.

¿Creen que el cable de Ciudad Bolívar se puede convertir en un atractivo turístico como sucede con el cable de Medellín?

OS: En la comunidad se habla de ese potencial, pero yo creo que el turismo habría que reglamentarlo muchísimo. No olvidemos que en Medellín hay mucho turismo sexual y las niñas y mujeres en riesgo son de poblaciones vulnerables. La comunidad en Ciudad Bolívar dice que ahora los visitan más, y eso es bueno, pero habría que ver qué tipo de turismo podemos tener y cuáles serían los efectos sobre la población de esta localidad.

Conéctese al evento a las 4:00 p.m. en el siguiente enlace: 

 

 

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