Empresas en la lucha contra la pobreza: una clase sobre las Redes de Distribución Inclusiva
En esta lección contamos con la participación de las profesoras Diana Trujillo y Helena Jaén.
3/7/2020
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¿Cómo contribuyen las empresas en la lucha contra la pobreza? Esta fue la pregunta central de la tercera clase complementaria del Mooc sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en América Latina y el Caribe. En esta ocasión, Diana Trujillo, profesora de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes, conversó con María Helena Jaén, profesora honoraria de la misma facultad, sobre el rol del sector privado el ODS 1: Fin de la pobreza.

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En un primer momento, Diana Trujillo habló sobre la necesidad de conectar los 17 ODS y entender su complejidad teniendo en cuenta, a su vez, los problemas específicos de la región de América Latina y el Caribe. En esta región del planeta, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), cerca del 30% de la población vive en situación de pobreza. Con la pandemia del Covid-19, aseguró la expositora, las predicciones aseguran que esta situación puede empeorar y por eso es momento de pensar en diferentes maneras de avanzar en la lucha contra la pobreza.

En esta clase, las expositoras hablaron del Observatorio SCALA, donde participan de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes, la red SEKN, el Centro para la Investigación en Desarrollo Internacional (IDRC) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).  El Observatorio un proyecto que busca estudiar y posicionar Redes de Distribución Inclusiva (RDI) que son modelos de negocio que, a través de diferentes alianzas, generan estrategias para reducir la pobreza a través de las dinámicas del mercado. Este proyecto, dijo Trujillo, busca generar la distribución inclusiva a través del apoyo de empresas privadas, entidades del Estado, ONG ´s y otros actores multisectoriales.

El objetivo central es incluir a la población que permanece excluida de las dinámicas del mercado, teniendo en cuenta los retos y dificultades que enfrenta. Para lograrlo, es necesario llegar a estas poblaciones, donde la infraestructura de servicios es insuficiente o precaria y donde, usualmente, los productos y servicios no llegan.

En esta lección, Trujillo explicó en detalle cómo funcionan las RDI y cuál es su ecosistema organizacional. Especificó, por ejemplo, los roles de los cooperantes internacionales, de las instituciones de microfinanciación, de las entidades gubernamentales y de los distribuidores locales autorizados. A manera de ejemplo, habló sobre las mujeres que trabajan en micro distribución de diferentes empresas y que se convierten en puentes entre  el mercado y el consumidor final. En el trabajo con las mujeres, el proyecto buscó, además de incluir a las mujeres en trabajos formales, su formación como microemprendedoras.

En América Latina y el Caribe hay varios ejemplos de empresas que trabajan con RDI. Yamaha, Nutrivida, Colcerámica, SabMiller, Danone, Propaís, son tan solo algunas de las empresas que mencionaron.

Los negocios inclusivos, señaló Trujillo no se basan en “hacer más de lo mismo pero más barato”, sino en tener en cuenta, a la hora de transformar los productos, las condiciones sociales, económicas y ambientales de la población que está en la base de la pirámide socioeconómica. Por esta razón, las RDI también deben buscar una mitigación de los impactos de la huella ecológica, señaló.

Claves para generar RDI 

María Helena Jaen señaló que los modelos de negocio basados en RDI son una opción para luchar contra la pobreza. En las cadenas de valor se busca el beneficio principal de las personas que habitan en esas comunidades vulnerables. En un principio, estas personas pueden trabajar  como distribuidoras, involucrando también  a sus familias. Nutrivida, una experiencia de RDI en Costa Rica, es un ejemplo sobre cómo una iniciativa privada puede ayudar a eliminar la subnutrición en lugares marginales a través de alianzas con entidades privadas, instituciones gubernamentales y organizaciones locales.

Adicionalmente, Jaén expuso la ruta para hacer posible la inclusión, explicando conceptos como segmentación, gestión de stakeholders, escalamiento, microfranquicias y sostenibilidad financiera. La generación del valor económico es importante, dijo, pero es clave pensar en el valor social y ambiental de las propuestas de RDI. Este tipo de proyectos necesitan innovación social y un conocimiento contextualizado sobre los problemas sociales y los efectos de la pobreza.

También requieren, agregó la expositora, de relaciones entre diferentes actores del sector público, privado y local, y de unas relaciones de confianza con las comunidades locales. La ruta de la inclusión no está centrada exclusivamente en generar ganancias económicas y esto debe ser tenido en cuenta, puntualizó Jaén.

Esta lección también tiene un apartado importante sobre el rol de la mujer en la distribución inclusiva. A manera de ejemplo las expositoras hablaron de Danone, una empresa que ha creado canales distributivos en los que las mujeres son las encargadas de vender los productos en comunidades de bajos ingresos. Además de hacerlo, son capacitadas en temas de mercadeo y gerencia. En este tipo de proyectos, las mujeres, además de recibir mayores ingresos, fortalecen el tejido comunitario y las capacidades de buscar soluciones en lugares con altos índices de pobreza. Para empoderarlas, señalaron, es clave entender su realidad y su ecosistema familiar.

De acuerdo con Diana Trujillo, los índices de pobreza multidimensional que se estructuran en cada país recogen dimensiones asociadas a la pobreza que trascienden la medición exclusiva de ingresos. En los casos de RDI en los que se empoderan a las mujeres, existen efectos que impactan positivamente en las comunidades, como la autonomía de la mujer, el fortalecimiento de dinámicas familiares y, por ende, el fortalecimiento de la cohesión social en la zona que habita. Todos estos impactos ayudan a mejorar en dimensiones asociadas a la pobreza multidimensional.

Las RDI, dijo Trujillo, también deben formularse con planeación en zonas rurales, donde hay diferentes carencias de servicios públicos. En este sentido, estos proyectos deben tener en cuenta, además del ODS 1, otros objetivos relacionados con la protección ambiental, por lo cual se recomienda promover el reciclaje y otras formas para reducir las emisiones de gases efecto invernadero. Como se señaló en un comienzo, lo central en las RDI no es el valor económico, sino que hay que poner en el mismo plano los valores sociales y ambientales.

Estos modelos, en resumen, deben ajustar los elementos del modelo susceptibles de mejoras, como los impactos ambientales por ejemplo, para el cumplimiento de otros ODS que también impactan a las poblaciones que viven con altos índices de pobreza. Para ajustarse a las metas de la Agenda 2030 y tomar acciones frente al cambio climático, es indispensable construir nuevas sinergias con el sector privado.

 

Para ver la clase completa, haga clic aquí:

Para inscribirse al Mooc, haga clic aquí: 

https://www.coursera.org/learn/objetivos-desarrollo-sostenible

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