Datos espaciales e información geográfica, claves para evaluar los ODS
Conozca los detalles del primer webinar del Codspace, sobre metodologías SIG para estudios de sostenibilidad urbana.
14/7/2020
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La creación del ‘Codspace’, un espacio para estudiar diferentes indicadores de la Agenda 2030 a través de Sistemas de Información Geográfica (SIG), ha generado una serie de preguntas sobre las formas en que podemos aprovechar las nuevas tecnologías para medir el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Para ahondar en estos interrogantes, el Centro ODS para América Latina y el Caribe (CODS) llevó a cabo el webinar ‘Codspace: metodologías SIG para estudios de sostenibilidad urbana’.

En este webinar contamos con la participación de Daniela Ballari, PhD en Geoinformática de la Universidad de Wageninge de Países Bajos y docente de la Universidad del Azuay, Ecuador; Massimo Palme,PhD en Arquitectura, Ingeniería y Medio Ambiente y docente de la Universidad Católica del Norte, en Chile, e Ignacio Fernández, PhD en Sustentabilidad de la Universidad de Arizona y docente en la Universidad Mayor de Chile. Este conversatorio fue moderado por Felipe Castro, director (e) del Centro ODS.

De acuerdo con Castro, el Codspace busca generar nuevas mediciones y seguimientos a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, aprovechando el uso de datos abiertos y las imágenes satelitales. Con esta serie de encuentros y conversatorios, la idea es impulsar una comunidad académica que se interese por indagar sobre las soluciones de sostenibilidad para el planeta. Con la crisis climática que se avecina, Castro señaló que este tipo de esfuerzos son esenciales para buscar soluciones basadas en evidencia.

Mapeando el ODS 11

En el primer panel, Daniela Ballari hizo una exposición sobre las oportunidades de investigación utilizando la información geográfica. Uno de los frentes de trabajo a desarrollar es el de usar datos abiertos espaciales para analizar el cumplimiento de las metas del ODS 11, sobre ciudades y comunidades sostenibles. Al examinar datos sobre sequías, por ejemplo, la expositora señaló que se pueden estudiar, a su vez, otros impactos en ODS relacionados con desnutrición y transición energética. “Debemos pensar en la interrelación espacial entre diferentes ODS”, dijo.

En Ecuador, por ejemplo, Ballari investigó las probabilidades de sequías en diferentes regiones y, a partir de datos espaciales, examinó las cuencas hidrográficas y el potencial de energía hidroeléctrica, la cual es clave para el consumo de la electricidad en las ciudades. Este fue uno de los ejemplos sobre cómo, tomando la información espacial, se puede analizar la sostenibilidad en los centros urbanos. Con esas modelaciones, Bellari elaboró distintos escenarios en los que se podía evaluar la disponibilidad de energías alternativas para determinados espacios geográficos.

Los datos espaciales permiten generar, relacionándolos con otros datos, una planificación “multiescalar en las ciudades”, dijo la expositora. Actualmente existen diferentes productores de geo información, como Esri, Digital Globe, Global Networks, Aiddata, NYU, entre otros. Con los datos abiertos espaciales, los centros de investigación tienen todas las posibilidades para hacer seguimientos de la geo información sobre la Agenda 2030. A los datos de estos centros de investigación se suma la información geográfica voluntaria, la de los dispositivos móviles, de los sensores espacio temporales y el cloud computing.

Para terminar, Ballari señaló que en el planeta poco a poco se han ido adoptando nueva infraestructura geoespacial que permite acceder a nuevos datos y que, si se examinan, pueden ser útiles para establecer tendencias. En América Latina, señaló, existe la necesidad de acceder a más datos abiertos e irlos “desagregando a los niveles necesarios, a variables esenciales para lograr un monitoreo serio de los ODS, utilizando diferentes escalas y colaboraciones internacionales”.

Analizando diferentes relaciones entre los ODS

La segunda exposición estuvo a cargo de Massimo Palme, investigador que ha estudiado la relación entre el entorno construido en ciudades con características como la presión del calentamiento global y los efectos en el cambio de uso del suelo. El ODS 11, señaló, tiene diferentes interrelaciones con otros ODS y se puede evaluar con nuevas tecnologías espaciales, buscando la generación de información útil para proyectar diferentes políticas públicas.

Desde su experiencia, el expositor señaló que es importante comenzar a diferenciar los estudios que buscan una explicación metabólica y los que, en una línea más urbanística, se centran en las características morfológicas. En el caso de los climas urbanos, señaló, se han hecho estudios pioneros, así como en los de acceso al agua a través de sistemas de información geográfica. “Obtener este tipo de información no era ni siquiera imaginable en los años ochenta. Hoy hay una gran producción científica sobre este tipo de estudios a escala que nos permiten entender el metabolismo de las ciudades y transformar los sistemas urbanos”, dijo el investigador.

A través de nuevos estudios, agregó Palme, “podemos movernos hacia un metabolismo circular que trate de limitar el ingreso y la salida de combustibles fósiles y de residuos y, de esta manera, cerrar en lo posible ciclos de vida de determinados materiales”. Con la tecnología satelital es posible estudiar fenómenos como las islas de calor en las ciudades y la densidad y ocupación del suelo, así como la altura de los edificios, cuantificando, además, “el volumen de materiales”.

Actualmente existen modelos de software que permiten evaluar los niveles de temperatura en las ciudades, así como las tipologías de las ciudades, teniendo en cuenta la cercanía de las urbes con los océanos, entre otros factores. A través de estos nuevos sistemas, dijo el expositor, se pueden “realizar simulaciones bastante complejas”. En una de sus investigaciones, Palme hizo comparaciones entre ciudades teniendo en cuenta los climas urbanos, las morfologías y los consumos energéticos. Lo hizo utilizando tecnología espacial con la ayuda de monitoreos y sondeos remotos de las condiciones meteorológicas.

Estas comparaciones entre ciudades, añadió Palme, son importantes para calcular diferentes amenazas, como las de las olas de calor y, en general, las que tienen que ver con la vulnerabilidad global por la crisis climática. Para anticiparnos a estos riesgos, el expositor hizo énfasis en la importancia de que se articulen los ODS y la información de las ciudades en América Latina.

Análisis de la vegetación en Santiago

El tercer panelista fue Ignacio Fernández, quien recientemente publicó una investigación sobre la distribución de la vegetación en Santiago de Chile y su relación con el desafío de construir una ciudad más justa, teniendo en cuenta las metas del ODS 11. De acuerdo con el expositor, la tecnología satelital fue clave para examinar cómo ciertas comunas de Santiago carecen de vegetación así como también presentan niveles más altos de contaminación que otros. A  través de datos geoespaciales y plataformas SIG, Fernández pudo identificar distintos patrones de desigualdad en la ciudad en términos de acceso a los servicios ecosistémicos que nos presta la naturaleza.

“Usé imágenes satelitales de libre disposición, así como datos sociales y económicos georeferenciados de encuestas y censos”, señaló Fernández. En su trabajo “Dime qué vegetación tienes y te diré de qué municipio eres”, encontró que hay diferencias importantes en comunas. La superficie con mayor construcción fue la comuna de San Ramón con 92%, mientras que Lo Barnechea cuenta con un 20% de área construida. También halló unas diferencias importantes en vegetación: mientras que Vitacura cuenta con 61% de área con vegetación, Lo Espejo cuenta con solo 5%.

Después de comparar estas imágenes con otros datos, Fernández encontró algunos casos en donde, además de poca vegetación, había altos índices de pobreza y contaminación. Para realizar esta caracterización de las desigualdades, el expositor accedió a datos espaciales abiertos y a diferentes herramientas que permiten integrar diversas variables a escala. Para terminar, Ignacio Fernández invitó a los investigadores a trabajar de forma interdisciplinar para evaluar en diferentes escalas los cumplimientos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El próximo miércoles 29 de julio llevaremos a cabo el segundo webinar, el cual tratará sobre las metodologías SIG en ecosistemas costeros y humedales.  

Los invitamos a ver el webinar completo en el siguiente video: 

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