HACIA CIUDADES INCLUYENTES: EL ODS11 Y EL RETO DE LA SEGREGACIÓN SOCIOESPACIAL EN AMÉRICA LATINA
El tercer Documento CODS describe los retos de las ciudades de la región a nivel urbanístico, la segregación socioespacial, y las características que deben cumplir las ciudades en América Latina para ser más sostenibles.
12/12/2019
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Los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, buscan,entre otras cosas, que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros y resilientes. El ODS 11: Ciudades y Comunidades Sostenibles, es uno de los 17 Objetivos Globales de la Agenda para el Desarrollo Sostenible y tiene mucho sentido para América Latina, ya que las ciudades de la región se encuentran entre las más desiguales del mundo con problemas en transporte, salud pública, gestión de residuos, acceso a zonas verdes, entre otros, y de ahí la importancia de intercambiar conocimiento que ayude a mejorar la calidad de vida en las ciudades.

“La desigualdad socioeconómica, y la segregación urbana en particular, son el elefante blanco en el discurso del desarrollo urbano sostenible. En este documento CODS,  sostenemos que si las agendas de desarrollo desean contribuir a promover ciudades más sostenibles en la región, deben tomar más en serio la desigualdad y su manifestación espacial, además de la segregación urbana”, afirmó María José Álvarez, profesora asociada de Sociología de la Universidad de los Andes.

Esto implica, además de entender los fenómenos estructurales que la determinan, comprender también el papel que ha desempeñado la política y la planificación urbana en la producción de segregación en las ciudades de la región. “Utilizando el lente de la segregación socioeconómica, en este documento analizamos tres áreas de política urbana: informalidad, vivienda social y renovación urbana, en diferentes ciudades de la región. Si bien el análisis muestra que en la mayoría de los casos las políticas urbanas en América Latina han producido, aumentado o, en el mejor de los casos, mantenido la segregación urbana;  también exploramos casos que muestran el potencial de la política urbana para promover ciudades menos segregadas y por lo tanto, desde nuestra concepción, más sostenibles e incluyentes”, añadió Álvarez.

Un análisis detallado de las metas específicas del ODS 11 nos muestra que este se concentra especialmente en el déficit de vivienda y los impactos ambientales.

Este documento toca temas relacionados con las ciudades de la región como la informalidad y la segregación residencial entendiéndose por esta como la distribución inequitativa de los grupos poblacionales y la segregación social la cual tiene que ver con la manera como se comparten efectivamente los espacios en las mismas.

Paralelo a esto, también hace referencia al tema de la urbanización, la manera en que los ciudadanos puedan acceder a beneficios característicos de las ciudades, la interacción con otros, la creación de fuentes de empleo, el acceso a servicios y equipamientos,  y el disfrute de espacios públicos. Al mismo tiempo, el desarrollo de las ciudades y centros poblados que no ha estado ni están exentos de carencias y dificultades.

Por su parte Sergio Montero Muñoz, profesor asociado en desarrollo urbano y regional en el Centro Interdisciplinario para Estudios sobre Desarrollo (Cider) de la Universidad de los Andes,  resalta que, aunque la participación ciudadana en la planificación urbana es importante, también es importante la organización comunitaria de residentes y poblaciones vulnerables, así como la experimentación con los marcos legales existentes para lograr implementar mecanismos inclusivos que redistribuyan beneficios y aseguren el derecho a la ciudad de todos y todas.

“Un mensaje importante que queremos dejar es que no hay una solución que sirva para todos los casos. Desconfiamos de los discursos de las buenas prácticas porque usualmente trasladan lo más visible o fácil de implementar sin pensar en las condiciones financieras, institucionales y contextuales necesarias para el éxito de una política en un lugar particular. Sin embargo, creemos que es importante mirar con detalle la documentación de este laboratorio de políticas urbanas que es América Latina para aprender de diferentes experiencias, probar, evaluar y trabajar en pro de ciudades más incluyentes, que para nosotros también implica ciudades menos segregadas”añadió Montero.

El documento destaca que, en el mundo, una de cada ocho personas vive en asentamientos informales, cifra que en América Latina llega, al menos, al 20 % (ONU-Habitat, 2016). La informalidad urbana constituye la forma espacialmente más visible de la pobreza urbana, pues se asocia a carencias materiales y de servicios. Además, en muchos casos, los asentamientos informales están en zonas de riesgo ambiental por deslizamiento, inundaciones o contaminación. Las causas de este fenómeno son múltiples y muchas desbordan las políticas urbanas.

Si se quieren lograr ciudades sostenibles en América Latina, el ODS debe enfocarse en atender no solo el déficit de vivienda o las consecuencias ambientales de la urbanización, sino también los efectos negativos de la segregación socioespacial.

Plantear las políticas de transporte urbano como políticas sociales para luchar contra la desigualdad y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos es otro de los planteamientos destacados en el documento,  y un análisis comparativo de cómo se están creando políticas públicas que incentiven o fortalecen que las ciudades sean más inclusivas en la región.

Otro aspecto importante en el documento es la manera como se entiende la sostenibilidad, de que manera se fomentan procesos de inclusión en las  ciudades, en otras palabras, y a manera de ejemplo, crecer en barrios pobres, y sobre todo en barrios homogéneamente pobres, es perjudicial para la sostenibilidad socioambiental. Para que pueda lograrse el objetivo de inclusión, es importante considerar la alta segregación socioespacial existente en la mayoría de las ciudades latinoamericanas y el rol de la planificación y las políticas urbanas en producirla.

Así mismo se recomienda que la política pública de vivienda en América Latina no solo esté enfocado en superar déficit de vivienda y lograr el mejoramiento de las condiciones de vida de los asentamientos precarios, como ha sido el caso hasta ahora, sino también en alcanzar una visión de ciudad integrada y menos desigual, lo cual implica pensar en políticas amplias de vivienda que atiendan tres áreas importantes que pueden tener incidencia en disminuir las altas tasas de segregación socioespacial: vivienda informal, vivienda social y renovación urbana.

El Documento CODS, que encontrará a continuación, fue liderado por María José Álvarez-Rivadulla, profesora asociada, Universidad de los Andes; Sergio Montero, profesor asociado, Cider, Universidad de los Andes y Sebastián Villamizar Santamaría, candidato a Doctor en Sociología, CUNY Graduate Center, y se llevó a cabo gracias a la subvención concedida por la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) en el marco del proyecto “LAC sustainable cities Program of the SDG Center for Latin America and the Caribbean”.

 

Descargue aquí el Documento CODS Ciudades Sostenibles

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