Informe Lancet: así ha impactado la crisis ambiental a la salud humana
En el documento, instituciones académicas y agencias internacionales piden un mayor compromiso por parte de los gobiernos para impulsar la transición energética y reducir el impacto del cambio climático en la salud de las poblaciones.
30/11/2021
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De acuerdo con el informe Cuenta regresiva Lancet 2021, publicado el pasado 20 de octubre, los efectos del cambio climático en la salud pueden ser catastróficos. Por solo mencionar algunos ejemplos que aparecen en el documento: 3.3 millones de personas murieron por polución ambiental de partículas PM 2.5 en el año 2019 y, entre 2017 y 2018, se calcula que se presentaron 842.000 muertes por causas relacionadas con exceso de consumo de carne. Adicionalmente, se han evidenciado fenómenos como el  aumento de muertes por olas de calor o de frío e incrementos de enfermedades transmitidas por vectores. 

La publicación de este reporte coincidió con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021 (COP26), la cual tuvo como objetivo central precisar medidas en los países del mundo para no superar la temperatura global de 1.5 grados centígrados para el año 2030.Las negociaciones en esta conferencia también tuvieron en cuenta la pandemia del Covid-19, la cual ha demostrado cómo la intervención del ser humano en la naturaleza genera directamente emergencias sanitarias sin precedentes. 

La salud debe ser prioridad 

Según datos de la encuesta sobre salud y cambio climático de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 47 de 91 países evaluados reportaron contar con estrategias sobre salud y cambio climático, lo que apenas representa un 52%. De acuerdo con la encuesta, 31 países reportaron no contar con fondos para implementar estos planes. Otra barrera expresada por el 53% de los países fue la falta de personal capacitado para implementar los proyectos. 

En el informe Lancet se hace una revisión detallada de los recursos. Por ejemplo, entre 2019 y 2020 se aprobaron mil millones de dólares para planes de adaptación al cambio climático. Sin embargo, tan sólo el 13.9% de estos fondos tenían relación directa con planes de salud. Para planes de agricultura, manejo de agua y ecosistemas, se ha destinado cerca del 28.6%  del presupuesto y para la transición energética un total de 65%. 

En cuanto a la transición energética, el documento resalta que China continúa dominando el consumo global de carbón, con un total de 18%. Mientras a nivel global el uso del carbón para todas las actividades disminuyó en 1.2% en 2019, en China creció 1.1% para ese mismo año. Por otro lado, el informe también señala que entre 2013 y 2018 la generación de energía renovable creció anualmente en promedio un 17%.

Adicionalmente, en 2020 la demanda por carbón, gas, petróleo y energía nuclear cayó, la producción de energía sostenible creció en un 0.9%. Pese a esta cifra positiva, el documento llama la atención sobre la posibilidad de que la demanda por carbón incremente en un 4.5% en 2021, pues afecta directamente el cumplimiento de la meta de mantener la temperatura global en menos de 1.5 grados. 

Vale la pena resaltar, en este mismo sentido, que el consumo de carbón ha sido el responsable de más del 30% del aumento promedio de la temperatura a nivel global. Por esta misma razón, el informe Lancet recomienda “la eliminación del carbón, pues es esencial tanto para mitigar el cambio climático así como para reducir la mortalidad prematura debido a la contaminación del aire. Al mismo tiempo, es necesario invertir en energías renovables, eficiencia energética y en la red eléctrica para reducir la intensidad de carbono del suministro de energía”. 

El uso de combustibles fósiles, como destaca el informe Lancet, genera afectaciones directas en la salud humana. De hecho, en 2019 se presentaron un total de 4 millones de muertes asociadas con la exposición a material particulado PM 2.5 , de las cuales se calcula que 3.3 millones tuvieron que ver con fuentes antropogénicas y 1.1 millones con combustibles fósiles. En ese mismo sentido, el documento informa que los sistemas agrícolas y de alimentación causan entre el 21 y el 37% de las emisiones de gases de efecto invernadero, por lo cual los sistemas alimenticios son claves para “frenar el calentamiento global”. 

De hecho, en esta misma línea el informe Lancet agrega que en 2018 un total de 9.6 millones de muertes estuvieron relacionadas con dietas desbalanceadas, con preponderancia en los países desarrollados. En estos mismos países con alto índice de desarrollo humano, se presentaron 242 eventos extremos relacionados con el cambio climático que generaron pérdidas cercanas a los 178 mil millones de dólares.

Es necesario, concluye el informe Lancet, que los gobiernos tomen cartas en temas específicos como adaptación al cambio climático e inversión en salud y transición energética. “A pesar de años de producción científica sobre el cambio climático”, señala el documento, existen por lo menos “65 países que continúan proporcionando subsidios para la economía basada en combustibles fósiles. La respuesta al cambio climático y la inversión acorde a las necesidades siguen siendo insuficientes y estamos ante el riesgo de dejar de pasar por alto la recuperación verde tras la pandemia del Covid-19”.

Otros impactos alarmantes 

El informe Lancet recogió evidencia científica relacionada con la crisis ambiental y hace diferentes advertencias. En el campo de la agricultura, por ejemplo, el aumento de temperatura, así como el cambio en los regímenes de lluvias, generó sequías extremas en 2020 por lo menos en el 19% de la superficie terrestre, un valor alto teniendo en cuenta que entre 1950 y 1999 este indicador no superó el 13%. Adicional a las sequías, las temperaturas más calientes han afectado los siguientes cultivos: reducción del maíz en un 6%; del trigo de invierno en un 3%, de 5.4% en los cultivos de soya, entre otros. 

Relacionado con el cambio de temperatura a nivel global también están los incendios forestales. Según el informe, en 134 países se ha incrementado la exposición de la población humana a los incendios forestales. Dentro de los países con mayores riesgos por este tipo de eventos están República Democrática del Congo, India y China. Por otro lado, el incremento de lluvias también está generando un incremento en la transmisión de enfermedades como Zika o Chikungunya. Con datos recopilados en 2020, se evidenció que, en comparación con 1950, se incrementó la transmisión de enfermedades a través del mosquito A aegypti en un 13%. 

Otros datos del área de alimentación tomando como base estudios de las Naciones Unidas son los siguientes: en 83 países del mundo se han reportado experiencias de inseguridad alimentaria; la temperatura de la superficie del mar aumentó en aguas territoriales de 95 países, lo que representa una amenaza para la productividad de los alimentos marinos. 

De hecho, la captura de pescados marinos se ha reducido desde 1988, mientras que ha aumentado la producción de pescado en granjas, el cual usualmente tiene una calidad nutricional más baja. En ese mismo sentido, vale la pena resaltar que el consumo per cápita de pescado ha aumentado paulatinamente desde 1960 y, de hecho, el informe señala que cerca de 3.3 billones de personas dependen de la alimentación marina, sobre todo aquellas que viven en países costeros.  

En relación con los países costeros, el informe agrega que actualmente hay 146 millones de personas viviendo en áreas costeras, de las cuales el 27% vive en condiciones mínimas de desarrollo. En la medida en que aumente el nivel del mar, 569 millones de personas podrían enfrentar riesgos por desastres naturales, tales como huracanes, ciclones, entre otros. 

 Puede ver el lanzamiento del reporte aquí: 

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