La economía venezolana en medio del colapso: posibilidades para el emprendimiento
Desde el 2013, ante la caída de los precios del petróleo y las dificultades para adquirir más deuda, el problema estructural ya no se pudo disimular.
15/3/2021
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Sobre esta nota informativa

Esta nota informativa resume las conclusiones de los capítulos “La Venezuela del día después (y la del día antes)”, de Miguel Ángel Santos, y “Opciones para el impulso de una economía de impacto en Venezuela” de Guayana Páez-Acosta, Carlos Delgado Flores, Loraine Giraud Herrera, Edwin Ojeda González y Félix Ríos Álvarez. Estos capítulos hacen parte del libro “Comunidad Venezuela. Una agenda de investigación y acción local”, el cual un conjunto de trabajos basados en investigaciones de diversos autores y diálogos virtuales que se llevaron a cabo entre julio y septiembre del 2020. Esta iniciativa la coordinó el Centro de los Objetivos del Desarrollo Sostenible para América Latina (CODS) de la Universidad de Los Andes, Bogotá, y el International Development Research Center (IDRC).

Introducción

El colapso económico venezolano puede ilustrarse de manera sencilla con algunas cifras macroeconómicas: el tamaño de la economía en el 2019, antes de la pandemia del COVID-19, era un tercio del tamaño de la economía en el 2013. La hiperinflación que padece el país es la tercera inflación más prolongada que se haya registrado a nivel mundial, solo por detrás de Zimbabue (2007-2015) y Nicaragua (1986-1991). La producción petrolera ha caído dramáticamente (hoy se produce el 15 % de lo que se producía en 1998). Las consecuencias en las condiciones de vida de los venezolanos están ampliamente documentadas: según la última encuesta de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi, 2019), la pobreza supera el 95 %. Además de ilustrar la magnitud de la crisis económica, este resumen presenta los elementos claves que llevaron a esta situación. Posteriormente, presenta cuáles son las posibilidades de construir una economía de impacto en el país. Aunque, por supuesto, el contexto y el desarrollo económico están profundamente ligados a la crisis política, se intenta pensar las posibilidades económicas en diversos escenarios sociales y políticos. Se incluyen recomendaciones para una agenda de investigación en estos temas.

El colapso y su origen

Ante la ausencia de los mecanismos estabilizadores del mercado —sustituido en Venezuela por una economía guiada por la planificación estatal—, el país padece la doble condición de haber visto el tamaño de su economía ampliamente disminuido y, además, cada vez menos importaciones. Miguel Ángel Santos (2021) resume así la dimensión del problema: “Eso equivale a decir que ningún país en los últimos sesenta años ha registrado un colapso en la oferta agregada —producción doméstica más importaciones— de la magnitud de Venezuela.”

Es importante situar el contexto previo a la debacle reciente. La Figura 1 muestra que los veinte años anteriores a la elección de Hugo Chávez estuvieron marcados por un estancamiento económico: el producto interno bruto (PIB) por habitante cayó a una tasa promedio anual del 1,1 %, para una caída acumulada del 20,6 %. La Figura 2 muestra que la producción petrolera había empezado a caer desde la década de los sesenta del siglo pasado.

Figura 1. Venezuela: producto interno bruto 1950-2019 (1950 =100)
Fuente: tomado de Santos (2021)

Es decir, la economía venezolana cerró el siglo XX con un comportamiento, por lo menos, mediocre. Sin embargo, el golpe mortal ocurrió entre el 2003 y el 2013 cuando, en medio de un alto precio del petróleo, se pudo disimular “el desmantelamiento progresivo del Estado de derecho y del mecanismo de mercado” (Santos, 2021). Desde el 2013, ante la caída de los precios del petróleo y las dificultades para adquirir más deuda, el problema estructural ya no se pudo disimular. Un ejemplo que resume la situación son las consecuencias sobre el nivel de vida de los venezolanos, las cuales son devastadoras; la Figura 3 muestra la evolución de la tasa de pobreza en los últimos veinte años.

Figura 2. Venezuela: producción petrolera (promedio anual, 1950-2019)
Fuente: tomado de Santos (2021)

 

Figura 3. Tasas de pobreza y pobreza extrema: Encuesta de Hogares por Muestreo (2002-2013) y Encuesta de Condiciones de Vida (2014-2019)

Condiciones para los emprendimientos de impacto en Venezuela

El trabajo de Paéz-Acosta et al. (2021) tiene en cuenta el difícil contexto económico presentado por Santos (2021) con el propósito de estudiar cómo el emprendimiento de impacto* puede contribuir a la reinvención y reconstrucción económica. En palabras de los autores, la hipótesis de partida es que un ecosistema de impacto con emprendimientos, inversiones y agencias orientados a generar resultados sociales, económicos y ambientales, además signados por buenas prácticas de gobernanza, puede, en un marco transparente y con base en consensos sociopolíticos y económicos, constituir un camino de oportunidades para atender los problemas estructurales de la crisis venezolana en el corto, mediano y largo plazo, así como señalar nuevos caminos que permitan sentar las bases de una nueva economía para el país. Aunque en Venezuela no existe actualmente operación de fondos de inversión de impacto, hay una tradición de iniciativas locales enmarcadas en la responsabilidad social empresarial sobre la que se podría construir parte de este camino.

*Los autores definen inversión de impacto como “aquella inversión de capital (financiero y no financiero) de empresas o fondos que generan beneficios sociales y/o medioambientales junto a retornos de inversión de diversa escala: desde el simple retorno del capital hasta la rentabilidad calculada con base en el mercado.”

El ecosistema de emprendimiento venezolano

En el país ha habido tradicionalmente, una visión positiva hacia el emprendimiento como una opción de carrera, pero el “cerco jurídico a la actividad productiva” (Curiel Leidenz, 2012) constituye un obstáculo importante para su desarrollo. De esto resulta una paradoja: aunque Venezuela tiene un índice individual de emprendimiento alto**, esto podría ser porque, precisamente, es la única opción para generar algún ingreso. De acuerdo con el Índice Global de Emprendimiento más actualizado (2019), publicado por el Global Entrepreneurship and Development Institute (GEDI), Venezuela ocupa el puesto número 129 de 137 países evaluados en la investigación. Esto significa que el contexto para emprender en el país es altamente desfavorable.

**Por lo menos en lo medido por el GEM hasta el 2011 estaba entre los más altos del mundo.

La visión

Los autores proponen esta visión compuesta por seis puntos que permitiría tener un marco de referencia común para emprender la labor de mejorar las posibilidades del emprendimiento de impacto en Venezuela. Más allá de tomar esta propuesta como inalterable, su aporte es proporcionar un insumo para futuras conversaciones.

1. Una comprensión compartida sobre el desarrollo sostenible para Venezuela, la nueva economía global y local para este país.

2. Una nueva cultura del trabajo, basada en la innovación de sus ciudadanos. El sector de emprendimiento se ha fortalecido en comunidad; los emprendedores y empresarios son la punta de lanza de negocios pequeños, medianos, grandes y exitosos que aportan a la solución efectiva o contribuyen en lo social, ambiental y económico, dentro y fuera del país.

3. Una estrategia de marca país, con productos de exportación de venezolanos adentro y afuera del territorio.

4. Una estrategia de cooperación con una diversidad de modalidades (p. e.j., inversión de impacto, fondos multicooperantes, donantes individuales y diáspora) con mecanismos financieros y no financieros, organizados en torno a un esfuerzo que aporte el capital necesario para la reactivación económica.

5. Nuevos marcos regulatorios y políticas públicas que apoyen el ejercicio del emprendimiento, al empresario y la gestión de los entes formadores, en los diferentes ámbitos de acción.

6. Una Venezuela próspera que genera bienestar para sus ciudadanos, en la ciudad y el campo, que es inclusiva y solidaria.

Acciones

A fin de alcanzar la visión, se proponen cinco acciones que implican tanto elementos de investigación como propuestas para la implementación inmediata. Acá se presenta una versión resumida; el documento completo estudia cómo cada una de estas acciones se ve afectada por los posibles diversos escenarios sociales y políticos.

Sensibilizar y formar

Se propone un conjunto de acciones pedagógicas con orientación a la práctica que generen nuevos marcos de referencia y experiencia sobre una visión sistémica de la economía y la contribución potencial y demostrada de los emprendimientos de impacto/triple impacto. Las acciones deberían ocurrir a diversas escalas del sistema educativo, desde una perspectiva del aprender-haciendo que priorice lo experiencial.

Crear condiciones para cultivar las cualidades y habilidades del ser emprendedor, con especial énfasis en la resiliencia y creación de futuros emergentes

Desde prototipos experienciales, promover el desarrollo y/o la difusión de informaciones y prácticas asociadas con neurociencia, ciencias contemplativas y del cuerpo aplicadas al aprendizaje, la autorregulación y la resiliencia que generan condiciones de mayor libertad interna para acceder a —y potenciar— la capacidad creadora del propio destino. Se implementa a lo largo de la cadena de valor del emprendimiento desde una perspectiva de aprendizaje experiencial.

Promover la investigación, el intercambio de conocimiento, la profundización y apropiación del rumbo de la sociedad global, tendencias regionales y globales, y un debate amplio y multisectorial sobre las nuevas economías

Comprensión del cambio civilizatorio que experimenta la sociedad global, lo cual genere conciencia y habilidades prácticas de la necesidad de reinvención de la economía global y, en ese contexto, la venezolana. Generar comprensión sobre qué implica la necesidad y la oportunidad de cimentar condiciones para la Venezuela pospetrolera. Se implementa en espacios multisectoriales animados por la ciudadanía, tales como aulas de clase y universidades, en conexión con los principales grupos de interés que hacen parte de todo sistema económico, aun en las condiciones de Venezuela.

Activar esfuerzos, desde una perspectiva sistémica, a fin de divisar, documentar, fundamentar y facilitar caminos que posibiliten el acceso a recursos de inversión de impacto y de cooperación en el país

En una ruta que alinee las capacidades de creación de emprendimiento de impacto/triple impacto como emprendimiento dinámico, con los intereses de la cooperación internacional, de modo que priorice el beneficio social de los emprendimientos en la construcción de economías de conocimiento en las diferentes esferas de la vida nacional. Se implementa a lo largo de la cadena de valor del emprendimiento, desde una perspectiva de consorcio.

Fomento de alianzas público-privadas que incentiven y fortalezcan el ecosistema de emprendimiento

En las alianzas de los actores del ecosistema de emprendimiento de impacto/triple impacto con el sector público, las organizaciones especializadas de la sociedad civil y las sociedades intermedias (gremios empresariales y profesionales). Se implementa a lo largo de la cadena de valor del emprendimiento, desde una perspectiva integradora.

Conclusión

La discusión sobre la crisis venezolana se suele centrar en la catástrofe macroeconómica y las desastrosas consecuencias en las condiciones de vida de la población. En el planteamiento de Santos (2021) se recogen tareas fundamentales para que cualquier solución estructural se puede implementar: entre otras, se debe desarrollar las capacidades del Estado, definir cómo la diáspora puede aportar con su know-how a una reestructuración de la economía y, en el corto plazo, debería definirse una estrategia para optimizar las empresas públicas y demás activos hoy en día bajo control del Estado venezolano. Entre la atención de urgencia a la crisis humanitaria y la reingeniería de la macroeconomía destruida se encuentra un espacio amplio para preguntarse el papel que puede jugar el emprendimiento en un país como Venezuela. Al fin y al cabo, sin emprendimiento será difícil sostener cualquier tipo de desarrollo económico sostenible. El objetivo de este documento es plantear alternativas e ideas que, en medio de la crisis, presenten caminos posibles.

Referencias

Curiel Leidenz, C. (2012). Estado, propiedad y organizaciones socioproductivas. Ponencia presentada en el Encuentro de Organizaciones Sociales Venezuela 2012, realizado en la Universidad Católica Andrés Bello, Caracas.
Páez-Acosta, G., Delgado, C., Giraud, L., Ojeda, E., Ríos, F. (2021). La Venezuela del día después (y la del día antes). En A. Fajardo, A. Vargas García (Eds.), Comunidad Venezuela. Una agenda de investigación y acción local (pp. 63-111). CODS-IDRC.
Santos, M.A. (2021). La Venezuela del día después (y la del día antes). En A. Fajardo, A. Vargas García (Eds.), Comunidad Venezuela. Una agenda de investigación y acción local (pp. 41-62). CODS-IDRC.

 

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