Discurso inaugural del CODS a cargo del Presidente Iván Duque
El presidente Duque celebró la creación del CODS en Colombia y compartió su visión sobre cómo piensa avanzar en la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en los próximos cuatro años.
1/1/2019
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(Bogotá, septiembre 21 de 2018) “Hoy vengo a la Universidad de los Andes señor rector, profesor Sachs, lleno de motivación.

Lleno de motivación primero por lo que representa la Universidad de los Andes. He tenido siempre gran admiración por esta universidad. He tenido gran admiración por Alberto Lleras, quien fuera su rector ilustre. También por el trabajo titánico de personas como Mario Laserna Pinzón.

Ellos, cuando crearon la Universidad de los Andes, siempre vieron en esta universidad un centro para el debate de las ideas libres, para pensar en las ideas grandes del desarrollo de nuestro país. Y creo que con todos los merecimientos, el tener este centro regional tan importante, hace gala y honor al trabajo de los forjadores de esta universidad.

Los felicito a usted, señor rector. Felicito también a este gran equipo de académicos que van a contribuir al debate del desarrollo y de las políticas de largo plazo para alcanzar estos Objetivos de Desarrollo Sostenible.

También me motiva mucho que en esta reunión está con nosotros el profesor Jeffrey Sachs.

En los años noventa muchos seguimos su trabajo cuando asesoró la recuperación, en su momento, de Bolivia o de Polonia, y vimos después como sus trabajos académicos fueron avanzando hacia buscar siempre esa conciliación necesaria entre lo que debe ser el desarrollo y su armonía permanente y necesaria con el medio ambiente. Haciendo siempre una invitación a la reflexión de cómo se debe y cómo se necesita articular una política de desarrollo, donde lo ambiental no sea visto, como torpemente por muchos años pretendieron algunos de verlo, como un pasivo.

Lo ambiental es un gran activo, es un patrimonio. Y por eso cualquier tipo de agenda desarrollo que hoy se plantea en el mundo tiene que integrar el concepto de producir conservando y conservar produciendo.

Yo celebro que el profesor Sachs esté hoy acá, porque los Objetivos de Desarrollo Sostenible son una gran conquista global.

Que tomaron tiempo, desde luego y que empezarían quizás a tener esa formación desde 1992, cuando tuvimos la primera cumbre en Río, y se empezaron a trazar estrategias como la de 4 + 3 + 1, que fueron adoptados por organismos multilaterales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Pnud, la Cepal, como herramientas de discusión.

Y que tomaron tiempo hasta llegar a lo que tenemos hoy, que son 17 metas importantes y 169 objetivos que están desagregados debidamente.

Esas metas que están trazadas allí lo que buscan es generar un marco de consenso global para que las agendas de desarrollo de los países tengan coherencia y tengan congruencia.

Y es cierto. Hoy el mundo está viviendo transformaciones públicas. Hoy estamos viendo cómo la Inteligencia artificial crece a unas velocidades que amenazan la generación tradicional de puestos de trabajo. Hoy vemos como el internet de las cosas, amparado con el 4G y ahora el 5G, serán determinantes en ver cómo la tecnología incide de manera contundente en la calidad de vida de las personas.

Vemos cómo el Foro Económico Mundial muestra que cerca de 18 profesiones pueden desaparecer tan sólo los próximos cinco años. Y vemos cómo también la tecnología ha avanzado a tal velocidad que nuevas fuentes renovables de energía han reducido su costo, permitiéndole al mundo soñar con una generación energética cada vez más responsable.

Todo esto está ocurriendo en medio de un debate propio de cada uno de los países. Y Colombia no es la excepción.

Pero por esa razón hoy este evento tiene que servir para que planteamos la urgente necesidad de que la agenda de desarrollo de Colombia deje de ser de gobierno y sea basada en políticas de Estado.

Hoy tenemos un nuevo entorno normativo y constitucional donde el gobierno que tengo el honor de presidir, estará cuatro años. Pero debemos trazar la agenda para los próximos 20 o 30 años y no seguir el camino de andar borrando lo que hace uno u otro gobierno, sino recoger lo que funciona, corregir lo que es necesario corregir y crear lo que se necesita crear, pero con el espíritu de que perdura en el tiempo.

Por eso estas 17 metas, que han sido recogidas y que tienen el germen creador de Colombia en el entorno internacional, serán contempladas por nosotros, en la estructuración de nuestro Plan de Desarrollo, que lo vamos a denominar Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad, para que está 17 metas se vean reflejadas en cada una de las configuraciones de objetivos, que vamos a invitar a los colombianos a construir desde las regiones, con el insumo de la academia, de las centrales obreras, de los empresarios, de los académicos, de las comunidades étnicas, para que nuestro Plan de Desarrollo refleje el deseo que para el 2030 estos objetivos sean parte del orgullo nacional.

Empezar por ahí. Invitarlos a ustedes a que participen activamente, es una forma de reconocer que los planes de desarrollo no deben estar influenciados, ni por ideologías, ni por sesgos políticos. Tienen que construirse sobre la base de la deliberación participativa y constructiva de todos los colombianos.

Y eso es lo que hemos tratado de hacer desde el primer día de gobierno con cada una de las metas que están planteadas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

A mí me preguntan ¿por qué llama usted el Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad?

Porque lo que nosotros construyamos en desarrollo tiene que servir para que la equidad, entendida como permitir el acceso de las oportunidades, o a las oportunidades de los colombianos, esté presente en todas, absolutamente en todas las actividades.

Esa primera meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que dice que debemos acabar con la pobreza y enfrentarla como esa macro-meta, es lo que nosotros queremos cuando hablamos de equidad. Para que en el territorio colombiano no sigamos viendo más niños que mueren de hambre, no sigamos viendo a más personas atrapadas en el concepto de la pobreza extrema y que podamos tener fuentes de ingreso que les permitan a las familias a ser esa transición.

Por eso a mí me parece que el reto social más grande que tiene Colombia es el reto de la informalidad. Porque mientras una familia no pueda soñar con un ingreso permanente para tener una vivienda, para tener la educación de sus hijos, para poder planear de largo plazo, lo que tenemos es una inmensa vulnerabilidad partir del ingreso.

¿Y cómo podemos enfrentar esa informalidad?

Se necesita que los generadores de empleo tengan las condiciones permanentes para hacerlo bien. Y es por eso que nosotros hemos venido planteando un programa de reactivación económica, que reconozca, primero, que a los generadores de empleo no se les puede caricaturizar como ricos para llevar esto al plano político, porque la microempresa, la pequeña, la mediana, Inclusive la grande, no corresponde a una descripción individual de una persona, sino al ímpetu de un país de poder generar esos puestos de trabajo.

Y mientras nosotros sigamos teniendo un sistema tributario absolutamente entorpecedor y esa expansión empresarial, será muy difícil hacer la formalización.

Y desde luego ahí tenemos que buscar un sistema tributario pro empleo, pro inversión, pro competitividad, pro formalización.

Ese es el camino, acompañado de las políticas públicas que garanticen proveer los bienes públicos en las zonas rurales de Colombia, en las zonas apartadas, empezando por el más puro de los bienes públicos, qué es la seguridad y la justicia, que son los que garantizan el pleno ejercicio las libertades y que se ve debidamente reflejada en el objetivo número 16, que este centro va ayudar a construir cuando habla de justicia, de un ejercicio las libertades, de un Estado fuerte, de un Estado con presencia, que tutele bien los derechos de los ciudadanos.

A mí me complace que en estas metas se haya hablado de la salud y del bienestar, porque en el caso de Colombia tenemos que reconocer que a pesar de todos los grandes avances que tenemos, porque Colombia es un vaso medio lleno, tenemos desafíos todavía más grandes que se ven reflejados en que tengamos 1.5 médicos por cada 100 mil personas. O 1.7 camas hospitalarias o 0.5 enfermeras.

Que tengamos un país que está envejeciendo rápidamente y donde vamos a pasar de 5 millones de mayores de 65 años, a 15 millones de mayores de 65 años en menos de 2.5 décadas.

Y que al mismo tiempo estamos viendo cómo crecen de manera acelerada enfermedades cardiovasculares o la diabetes, o inclusive enfermedades tan tenebrosas como el cáncer.

Eso implica que el sistema de salud debe renovarse, tiene que pensar en la prevención y en la promoción. Pero para hacerlo efectivo y poder cumplir con estas metas, necesitamos que el sistema de salud tenga sostenibilidad financiera. Y estamos comprometidos en el primer año de gobierno a plantear lo que yo llamaría el Esquema de Punto final, para saber quién le debe a quién y cuánto, y tener los instrumentos financieros que nos permitan saldar la deuda. Y al mismo tiempo hacer las reformas eficaces para que haya más personas en el Régimen Contributivo, a partir de la formalización laboral.

Estas son metas que nosotros las hemos planteado desde el Gobierno para cumplir con esos Objetivos de Desarrollo Sostenible. Que también deben exigir el concepto de calidad en la prestación del servicio, que deben exigir que no tengamos más EPS que tengan muchas de ellas criterios rentísticos, que reciben el pago de la Unidad de Pago por Capitación por el número de afiliados, y muchos de ellos abusan.

La reforma que nosotros queremos para cumplir esta meta también incorpora el concepto de calidad certificada por los pacientes, para que salgan de funcionamiento los proveedores del servicio de mala calidad. Si no, las metas quedarán sencillamente en los anaqueles o en los papeles.

A mí me motiva que aquí se haya planteado como esa cuarta meta los temas de educación de calidad y de cobertura, que sin duda deben ser políticas de Estado.

Pero no nos digamos mentiras. El acceso a la educación superior, que debe ser la gran posibilidad, lo que debe buscar es que utilicemos la mejor distribución de los recursos, porque de ese millón 200 mil estudiantes que podríamos decir que están llegando al sistema público y esos 700 mil que están en vulnerabilidad, necesitan un programa que se concentre en los dos instrumentos: el subsidio a la oferta y el subsidio a la demanda.

Y eso es lo que vamos a buscar. Optimizar mejor los recursos para tener la mejor cobertura posible y al mismo tiempo ir motivando ese matrimonio de la formación en la universidad pública y la formación en la universidad privada, con criterios de excelencia que se conviertan en homogéneos.

Pero esa meta de llegar a esa cobertura de educación superior no pasa sin haber hecho reformas más estructurales en el sistema educativo, porque hablar de equidad significa que no podemos seguir teniendo dos colombianos en la competencia de la educación, donde los más vulnerables no tienen la posibilidad de una formación integral de primera infancia. Llegan a la media jornada y después tienen dificultades para acceder a la universidad.

Nos vamos a enfocar en esa atención integral a la primera infancia. Y el día de antier les dijimos a los colombianos que presentaríamos un nuevo programa de alimentación escolar, para que no se lo roben las mafias políticas, que permita tener transparencia en la adjudicación de los recursos, que se preocupe por la calidad de la alimentación y que nos permita también aumentar dramáticamente la cobertura,. Porque de los 10 millones de jóvenes que están en el sistema público, apenas 5.3 millones son los que están recibiendo estos recursos para su alimentación, micronutrientes y el desarrollo prefrontal del cerebro pensando en el aprendizaje.

El programa que hemos planteado, que se busca como política de Estado para cumplir esta meta, también tiene la ambición de llegar por lo menos a 7 millones de alumnos en el año 2022.

Y para hacerlo, hemos buscado una gran coordinación interinstitucional.

Yo creo que los temas de igualdad de género, que también hacen parte de estas metas, no solamente requieren que las metas estén en el papel y que le hagamos vigorosos discursos, sino que se vean en la realidad de los gobiernos. Que se vea la voluntad política.

Y yo puedo decirles con orgullo, mirándolos a los ojos a todos ustedes, que aquí estamos comprometidos con esa meta y se ve reflejado en el primer gabinete paritario de la historia de nuestro país, donde el 50 por ciento de los ministros son mujeres.

Y eso mismo se está viendo reflejado en el resto de instituciones del Estado y queremos seguirlo profundizando.

La equidad de género no puede ser simplemente flor de un día. Tenemos que construirla.

Este ejemplo que hemos trazado desde el Gobierno es para que se convierta en un paradigma de Estado. Que no necesariamente tiene que estar inscrito en normas rígidas, sino tener la voluntad política de cumplirlo.

Y la invitación que yo le quiero hacer a todo el sector privado es que esto también se vea reflejado en las juntas directivas de las empresas, en los cargos directivos de las empresas y no solamente nos quedemos con el aplauso al Gobierno, porque necesitamos que el sector privado también cumpla con esa meta y veamos el liderazgo de la mujer creciente en todo nuestro país.

Yo tengo una gran motivación por los temas de agua y saneamiento, que son los retos más desafiantes que tenemos en el territorio nacional.

Yo pregunto ¿por qué el país no ha sido capaz de aprovechar lo suficientemente las regalías para que esos recursos, que han sido tan elevados, se hayan convertido en tener la mayor cobertura posible de acueducto y alcantarillado?

Eso nos tiene que llevar a la reflexión de cómo hemos invertido los recursos.

Y por eso yo creo que la reforma que se introduzca al sistema de regalías debe buscar que si bien puede haber más descentralización, que si bien puede darse más autonomía, esa autonomía tiene que ir orientada a que los recursos se inviertan en las principales necesidades que van de la mano con el cumplimiento de estas metas y tengamos la primera infancia, la educación, la salud, las vías terciarias y el acueducto y alcantarillado como prioridades. Y no estar especulando de manera constante a ver qué idea brillante sale del cubilete.

Colombia tiene hoy una cobertura en materia de acueducto en las zonas urbanas que es envidiable.

Pero en las zonas rurales no nos digamos mentiras. En las zonas rurales, así como cuando vemos que la educación en las zonas rurales los estudiantes están apenas 5.4 años en promedio en el sistema educativo, mientras en la ciudades son 9.4 años, en el sistema de acueducto hay más de un 30 por ciento del territorio nacional que todavía no tiene ese privilegio y ni qué decir en materia de alcantarillado.

Esta debe ser una prioridad, porque va asociada con la meta del cumplimiento de las metas en salud, donde tenemos que reducir la incidencia y la prevalencia de enfermedades transmisibles.

Aquí se ha planteado el tema de energía. Y el compromiso de nuestro Gobierno es todo en esta materia.

Colombia tiene todo para soñar con un sistema energético con una matriz más diversa y más completa.

Yo vengo insistiendo de tiempo atrás en que si bien nosotros tenemos una matriz donde la generación hídrica es dominante, esa generación hídrica cada vez estará más expuestas a riesgos hidrometeorológicos, generando estrés y motivándonos a tomar todas las acciones preventivas.

Pero de las 16.600 megas de capacidad instalada que tiene el sistema energético de Colombia, menos de 50 megas son renovables.

La meta que nos hemos trazado es para el año 2019 haber duplicado la capacidad existente y estoy viendo avances importantes, porque empresas como Ecopetrol, con unos lineamientos claros, tan sólo ha puesto en lo que va corrido de este año 30 megas de capacidad instalada de energía fotovoltaica para su propio consumo.

Lo que queremos alcanzar en este Gobierno para el año 2022 es haber dejado el país por lo menos con 1.500 megas de energía renovable instaladas y pensando en otras 1.500 megas más para los próximos diez años.

Metas que son posibles porque tenemos el atractivo para que la inversión venga a esos sectores. Que son posibles porque son necesarias también. Y que son ´posibles porque hoy tenemos mejor capacidad en la red para hacer efectivos.

A mí me ha motivado la meta del trabajo decente.

¿Y qué es el trabajo decente? Para que un trabajo sea decente tiene que empezar por el trabajo formal, con las prestaciones. Que tenga la posibilidad de soñar con permanencia y que tenga la posibilidad de estar afincado en ese matrimonio necesario del empleador y el empleado.

Porque de nada nos sirve hablar de emprendimiento si no hay un sentido de colaboración. Y uno de los mayores orgullos que puedo decir que ostentó por haber pasado en el Congreso de la República, fue la ley de empresas BIC, empresas de beneficio a interés colectivo, que reflejan el ímpetu de las empresas B, para que en nuestro país se puede hacer empresa mejorando la remuneración de los trabajadores, reduciendo las brechas de remuneración entre la cúpula y la base de los empleados. Motivando su participación en las mesas directivas, motivando su participación en la distribución de utilidades. Un empresariado consciente, con una conciencia de que el bienestar del empleado es un principal activo, es la herramienta principal para cumplir esa meta.

Se ha hablado mucho del tema de conectividad.

Y simplemente quiero decirles que ayer radicamos un proyecto en el Congreso, por parte de la Ministra Sylvia Constaín, para renovar todo el sistema de las TICs. Para desregular, siguiendo los patrones internacionales, y motivar la inversión y poder seguir el ejemplo que ha tenido España en los últimos diez años, donde, sin un peso de inversión pública, pero con las reglas de juego correctas ha permitido convertirse en el país de más acelerado crecimiento en materia de profundización de la banda ancha y la conquista del 5G.

Con las reformas que hemos planteado creo que Colombia está abriendo el camino para llegar antes de diez años a una participación del 5G por lo menos del 30 por ciento, mejorando además las urgentes necesidades de conectividad que hoy tiene nuestro país.

Hay dos metas que a mí me motivan mucho. La que tiene que ver con ciudades sostenibles y con la reducción de la desigualdad, porque van de la mano.

Los problemas de movilidad generan desigualdad. Los problemas de seguridad con fronteras invisibles, generan desigualdad. Las ciudades donde los padres tienen que demorarse una hora y media en la mañana y una hora y media la tarde para poder disfrutar a sus hijos, generan desigualdad. La mala calidad del aire genera desigualdad. El mal manejo de los residuos sólidos genera desigualdad.

Y lo que nosotros queremos plantearle hoy a Colombia es que empecemos a diseñar las ciudades correctamente, que corrijamos los errores del pasado y pensemos en el futuro. Que el manejo de los botaderos no sea un problema constante donde hay improvisación y muchas veces se dejan evolucionar envejecer los problemas mal.

Hoy necesitamos que el diseño de las fuentes de transporte, hoy necesitamos que la forma la que se conciben los barrios, no estén limitadas a pensar que los estratos están en función de seguir migrando hacia el norte, generando más desplazamientos viales, sino que las ciudades tengan la posibilidad de articular los centros de calidad de vida cercanos a los lugares de trabajo los ciudadanos, para inclusive invitar a la reducción de la huella individual de carbono.

Yo podría decirles a ustedes que en cada una de las metas hay una motivación.

Pero yo celebro que este acá la doctora Brigitte (Baptiste), del Instituto Humboldt, instituto que visitamos hace ya unos meses y que espero visitar como Presidente de la República muy pronto, para que con el Ministro Lozano, nosotros le mostremos a Colombia que debe existir una cultura individual de protección del patrimonio de la biodiversidad, en un país que tiene la mayor diversidad por kilómetro cuadrado, por lo menos en el continente.

Los niños tienen que crecer con una nueva ética, con un nuevo sentido cívico. Y ese sentido cívico es entender el patrimonio natural de nuestro país. Entender que en Colombia está al 40 por ciento de los páramos del planeta y que los páramos tienen que ser conocidos por los ciudadanos para protegerlos.

Que los debates sobre su delimitación y sus polígonos son mucho más que un debate técnico y que amerita el diálogo permanente con las comunidades. Que la biósfera sea entendida, que los acuíferos subterráneos sean valorados y que todos los niños de Colombia, pensando en el cumplimiento de estas metas, crezcan con esa ética del comportamiento ambiental de reducir, de reciclar, de reutilizar.

Esa es la forma en la que vamos a lograr esos objetivos.

De manera que, señor rector, profesor Sachs, hace un tiempo leí un libro del profesor Sachs, que hacía referencia el nuevo orden mundial y hacía hincapié en uno de los discursos más célebres de John F. Kennedy. Donde el entonces joven presidente los Estados Unidos decía que hay que pensar en grande si queremos transformar nuestras sociedades.

Ahí invito a los Cuerpos de Paz, a la creación de un cuerpo y un instrumento donde los jóvenes pudieran ir a los lugares de América Latina a desempeñar con su talento gestión para el desarrollo.

Yo quisiera que en estos cuatro años revivamos ese experimento exitoso de lo que fue en su momento Opción Colombia, con una visión 2.0, con toda la red de universidades, para que los jóvenes de universidades como Los Andes, comprometidos con estas metas, puedan ir por el territorio nacional, poner en práctica sus conocimientos y ayudar a edificar esos planes de desarrollo regional es que también deben llevarnos a cumplir las metas que hoy se han planteado y que hoy recibimos con júbilo en este centro.

Señor rector, yo he tenido el honor más grande que puede tener un colombiano, que es ser elegido como Presidente.

Yo no reconozco ni contendores ni enemigos políticos y quiero gobernar para todos los colombianos, propiciando el mejor debate y el debate más completo de ideas.

Se puede. Se puede, como lo hicimos con la Mesa Técnica de Lucha contra la Corrupción.

Hoy quiero invitar a los partidos a que se Meta Técnica se mantenga viva para muchos debates, empezando por el Plan de Desarrollo. Quiero que este centro nos ayude en la elaboración del Plan de Desarrollo de Colombia, quiero que ese Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad, se debata en todas las ciudades del país, en todas las universidades a través de todas las plataformas digitales.

Porque este no es el plan de un presidente. Es la agenda de un país donde el Congreso, los gremios, la academia, todos, participan e inciden.

Y qué bueno que el derrotero principal sea cumplir con estas metas, que son metas claras, puntuales, reales para marcar políticas de Estado.

Ese libro del profesor Sachs, que hacía también remembranza a esa frase de no preguntar lo que el Gobierno puede hacer por usted, sino lo que podemos hacer por el gobierno.

Los éxitos de Colombia no son los de un presidente. Son los de todo un país. Y hoy lo que más quiero es que todos los colombianos, en medio de las diferencias, de las naturales discrepancias que podemos tener, nos preocupemos por las cosas que nos unen y no por las cosas que nos dividen.

Las cosas que nos dividen seguirán en el debate público. Pero es más importante avanzar en las que nos unen.

Y eso es lo que para mí representa hacer de estas metas lineamientos claros para el futuro del desarrollo de Colombia.

Muchísimas gracias”. 

Video completo del discurso inaugural en https://www.youtube.com/watch?v=WQf4Bxzdssg

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