Botes con energía solar en Nariño: una lección de energía renovable
El geógrafo Gordon Wilmsmeier presentó su trabajo en el encuentro organizado por el Centro ODS y la universidad de West Indies en Jamaica.
Santiago Valenzuela
9/3/2020
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En la costa pacífica nariñense, limitando con el departamento del Cauca, está el municipio Santa Bárbara de Iscuandé. Este territorio, en su mayoría afro, comparte características con otros municipios cercanos como Guapi, Timbiquí, Barbacoas y Tumaco. Es uno de los más vulnerables en todo el corredor del Pacífico: en promedio, dos familias habitan una misma casa; el 80 % de la población es analfabeta, el 44 % del municipio no tiene alcantarillado y, según los otros datos recientes del Dane, a 2018 el 74 % de los 15.000 habitantes que tiene el municipio vivían con las necesidades básicas insatisfechas.

Desde febrero de 2019, cuatro botes con motores eléctricos están navegando por los ríos de Santa Bárbara, especialmente en las comunidades de Las Varas y Macharal. Para las familias del municipio, esta ha sido una novedad que puede cambiar la calidad de vida en la región. En este corredor del pacífico, las familias pescadoras permanecen hasta 12 horas del día pescando y los gastos en gasolina durante esas jornadas pueden superar los 150.000 pesos diarios. Usualmente, las familias, principalmente los mujeres que recolectan pianguas (moluscos que se encuentran en los manglares), utilizan motores fuera de borda de dos tiempos con 15 caballos de fuerza para moverse entre las aguas.

¿Cómo llegaron los cuatro motores eléctricos? Fue en 2018, cuando el equipo de la Silla Profesorial Kühne de Logística, liderado por profesor Gordon Wilmsmeier — geógrafo, doctor en transporte marítimo y profesor de la Universidad de los Andes— le presentó esta idea a las comunidades de Santa Bárbara. Lo hizo respaldado por el proyecto Innopiangua – sobre  cadenas de valor en la pesca sostenible —del cual hacen parte la Universidad de los Andes, HTW Berlín, el Consejo Comunitario Esfuerzo Pescador de Iscuandé, la Fundación Calidris, WWF, Torqeedo GmbH, iNNpulsa y el BMBF de Alemania —. Este proyecto, en la busca de cadenas de valor más sostenibles, ha intentado cambiar el modelo de motores a gasolina por unos eléctricos, también fuera de borda. En 2019 comenzaron con el proyecto piloto.

Los cuatro motores que están en Santa Bárbara tienen una potencia de 1000W, equivalente a dos caballos de fuerza de un motor fuera borda tradicional y, como lo ha explicado el profesor Wilmsmeier , lo están usando las mujeres piangüeras para ir a zonas de recolección de pianguas. Usualmente tienen que trasladarse unos 7 km de sus veredas. Los botes también los han utilizado  para actividades de comercialización, como el caso del mercado de pollos por parte de la Asociación Asomupez y otras diligencias, como ir a la misa, buscar insumos etc. Desde febrero de  2020, la asociación también cuenta con paneles solares móviles que pueden usar para recargar las baterías mientras navegan por los ríos.

Sistemas de carga y botes eléctricos

En febrero de este año se instaló la primera estación solar de carga eléctrica náutica en Colombia en la vereda Las Varas, equipada  con cuatro paneles solares que proveen energía para un motor de 2000w (el Torqueedo Cruise 2.0, el cual se  utilizará en actividades de pesca estuarina. La estación fue construida en asociación con líderes locales como Kennedy Caicedo y su administración estuvo a cargo del consejo comunitario de la zona.

La electrificación, aprovechando el potencial de energía solar de la región, es una necesidad importante en esta zona , no solo para la movilidad; también para el uso en los hogares y  para los cuartos de frío, los cuales les permitirían a las familias almacenar por mayor tiempo los productos de la pesca. Además, como dice Wilmsmeier, estos paneles ayudan “a superar la dependencia de los combustibles fósiles, sus costos elevados (hasta 17.000 COP/galón) y la disponibilidad limitada para la actual generación eléctrica a través de generadores de diésel”.

En Santa Bárbara de Iscuandé no existen otros modos de transporte distintos a los acuáticos fluviales y la economía depende en buena medida de la pesca o de la recolección de pianguas, una actividad por la cual son reconocidas las mujeres del municipio. La movilidad eléctrica, ha insistido el profesor Wilmsmeier, puede ser una solución para mejorar la calidad de vida de personas que viven en esta región y puede ayudarles a preservar costumbres artesanales de una manera sostenible.

Cuando el equipo visitó la zona, le pareció lamentable que un trabajo tan complejo como el de recolectar pianguas no resultara tan rentable por las condiciones de transporte. En artículos académicos recientes, Wilmsmeier explica que una vez en los manglares, las mujeres corren el riesgo de ser atacadas por serpientes o mantarrayas y, por las condiciones de estos ecosistemas, están expuestas las picaduras de mosquitos que transmiten enfermedades como el zika o el dengue.

Debido a la sobreexplotación, mujeres y hombres pescadores deben trasladarse, cada vez con más frecuencia, a manglares lejanos de sus hogares, lo que incrementa los costos en gasolina y la contaminación de los recursos hídricos. En los primeros meses de prueba, el uso de los botes eléctricos ha demostrado que es mucho más rentable la energía solar que el uso de combustibles. Incluso, estos botes les han permitido a las familias que los usan moverse durante más tiempo y realizar más trayectos por un costo menor.

El uso de estos motores, según Wilmsmeier, es coordinado por los líderes de la comunidad y las asociaciones de pesca. Durante el último año se ha comprobado que las familias pesqueras han aprendido a usar estos motores y que lo están haciendo no solo para actividades económicas, sino que los botes se han convertido en una opción frecuente de transporte para visitar a diferentes comunidades en otras veredas o para asistir a reuniones en lugares lejanos.

Sin embargo, como lo dice el profesor Wilmsmeier, existe un problema en términos de energía eléctrica para cargar las baterías en otros lugares lejanos a la planta de energía. En zonas retiradas, las baterías deben cargarse con otras fuentes de energía con diésel, los cuales funcionan máximo cuatro horas al día. Para superar estas limitaciones, el proyecto busca conectar cuatro cargadores solares plegables en diferentes puntos de la costa pacífica.

El equipo de investigación en energía solar ha estado monitoreando la autonomía de estos botes y el futuro que pueden tener en Cauca y Nariño.  La idea es que la energía eléctrica vaya creciendo y ayude a generar transformaciones en esta población, donde la pobreza multidimensional, según el DANE, alcanza el 39 %.

El sistema de los botes eléctricos ha transformado las condiciones en varias regiones del continente. Uno de los casos más emblemáticos está en Ecuador, donde Oliver Utne creó el proyecto Kara Sola, el cual consiste justamente en cambiar los botes alimentados por gasolina en el Amazonía ecuatoriana por otros, impulsados por la energía solar. Desde 2015, el profesor Gordon Wilmsmeier ha trabajado en ese tema. Primero lo hizo con las comunidades que habitan en la cuenca del río Putumayo. Después, en otros municipios del pacífico. Su sueño es que Santa Bárbara de Iscuandé se convierta en un referente mundial de movilidad eléctrica y energía solar.

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